MODELOS DE PAIS

 

Son justificados los reclamos que se dan hacia el sistema político relativos a la ausencia de contenido que parece contaminar estas elecciones del próximo mes de octubre.

 

Sin embargo, existen diferencias ideológicas y de conducta que explican los distintos modelos de país al que apuntan las  propuestas políticas que se están plebiscitando.

 

Desde el ángulo de la ideología, aun en la modernidad de un pragmatismo a veces descarnado, es notorio que no solo en lo instrumental  se dan las diferencias.

 

El Frente Amplio cuestiona y critíca absolutamente todo. Nada es rescatable, y, por añadidura, las culpas, al barrer deben ser atribuidas a todos, menos a los frenteamplistas.

 

Victimarios y victimas opuestos en un problema sin solución. Es la teoría de la lucha de clases llevada a su más puro estado.

 

En el plano práctico, todo sirve para acceder al poder para desde allí borrar de la faz de la tierra todo vestigio de una sociedad que a su criterio, debe desaparecer por completo. Tabla rasa, y adelante con el “progresismo”: Objetivo absolutamente vació de la mas mínima y elemental definición que permita comprender que es lo que supone.

 

Así, el negocio, no solo esta en decir que esta todo mal, sino, además exagerar los defectos sin reconocer ninguna virtud ni acierto de nadie.

 

El país de la confrontación, polarizado, peleado entre sí. Gris oscuro, casi negro.

 

En el Partido Nacional, fiel a su identidad, la defensa de los valores principales como base ideológica, la búsqueda de la libertad, la justicia y el respeto por los demás.

 

La actitud positiva y responsable de siempre. La que ayudo a construir nuestro país, al que queremos, con su identidad, lejana del resentimiento y el odio con inspiración constructiva y positiva.

 

Hoy, necesitamos consolidar una incipiente recuperación económica, generando bases sólidas que apunten a su sostenibilidad, procurando corregir los entramados de injusticia que hoy aquejan a nuestra vulnerada comunidad.

 

Para esto será  imprescindible convencer a los que por metodología no han practicado otra doctrina que la de la oposición desde hace más de treinta años.

 

Ese será el desafío al que nos enfrentaremos desde el gobierno, en el entendido que como nos enseño Artigas, la causa de los pueblos no merece la menor demora.

 

 

Alvaro Alonso