Tierra de nadie

 

Creo es importante tener en cuenta al momento de opinar acerca de la actuación de un Ministro las particularidades de cada cartera, para luego analizar la idoneidad o no de su titular.

 

Hay ministerios donde es imprescindible una gran capacidad negociadora, tal es el caso del de Trabajo, Economía, Relaciones Exteriores e Interior entre otros donde el mando debe ejercerse con firmeza y determinación.

 

Este razonamiento no parece ser compartido por el Presidente y a las pruebas me remito, tan solo basta observar como actúa el Canciller Gargano para darse cuenta cuan lejos está de la sutileza propia de la diplomacia, mas allá de su demostrada ineptitud para el cargo trascendente que ocupa, o a esta altura contumaz ineficacia que demuestra el Ministro Díaz en su accionar dejando mucho que desear en su rol como primer policía de este país.

 

Esta valoración es tan solo descriptiva de una realidad que observamos día a día, y nos deja bien en claro que la afirmación de los mejores para ocupar los cargos, fue tan solo una promesa electoral, incumplida por cierto como tantas otras pro el hoy partido gobernante.

 

Pero por encima de que nos guste más o menos la actuación de un Ministro hay algo que no nos puede ser ajeno, es la creciente sensación de inseguridad de todos los que vivimos aquí sin temor a equivocarme.

 

Mucho se ha escrito acerca del porque de esta situación y casi siempre se ha caído en lugares comunes, la desigualdad social, la falta de oportunidades, la falta de contención familiar, etc.

 

Y todo ese análisis da la impresión que lejos de ser objetivo busca defender lo indefendible tratando de justificar la delincuencia sobre todo juvenil, como producto de una sociedad injusta, ahora yo digo porqué no hacer el razonamiento en forma inversa, o sea pensando en proteger a todos aquellos que fueron bien criados y cuyos padres juntos o no  trabajaron a brazo partido para criar a sus hijos de la mejor manera formando personas decentes para el futuro, que viven temerosos de lo que les pueda ocurrir al salir a la calle, o al comprarse ropa de tal o cual marca por miedo a ser asaltado o lastimado por algún mal viviente, que no tiene nada que perder.

 

Pues bien esto parece ser una utopía al menos para el que suscribe que no ha escuchado nada en este sentido.

 

Por el contrario desde fuentes gubernamentales parece hacerse oídos sordos a

esta incontrastable realidad y se culpa a la prensa de sensacionalista o alarmista.

 

El Ministro del Interior parece no haberse entrado aún cual es su función, no ha podido transpasar la barrera del tiempo, y en su mente habitan los fantasmas de que la policía es mala y represora, tan solo pensando así podemos llegar a entender aunque no compartir su forma tan duvitativa e inocua de actuar al frente de las fuerzas del orden del país.

 

Donde desde su llegada al cargo se ha restringido la capacidad de acción de los policías en su lucha contra el delito.

 

Pues bien, creo ha llegado la hora de explicarle al Ministro, que derechos humanos tenemos todos, y que su responsabilidad es hacer posible que uno vuelva a su casa sano y salvo, los delincuentes deben estar tras las rejas, no las personas decentes, como sucede ahora, transformando a nuestra ciudad particularmente cada vez más en tierra de nadie.

 

Carlos D Aguirre