Péndulo loco
Repasando
someramente nuestro pasado, podemos comprobar fehacientemente que nuestro País
se distinguió en el mundo, por una sólida postura a nivel internacional,
aferrándose a principios, que a pesar de su “pequeñez”, lo hacían fuerte y
respetable en el concierto regional, continental y global.
La
posición geopolítica y estratégica que ocupamos en la región, por ubicación
geográfica, condicionó la política exterior de Uruguay a ejercer una relación
pendular que le proporcionó, otrora, la ventaja de “recostarse” al gigante
vecino que en cada coyuntura le fuera más provechoso, como forma de ejercer
presión sobre el otro, a favor de una eterna lucha por el liderazgo, que desde
tiempos inmemoriales sostienen argentinos y brasileños.
La
globalización ha influido también en
este campo, y hoy en día puede tener mayor influencia, en determinadas
situaciones, un país extra regional y aún extra continental sobre una
problemática puntual.
Pero
debemos coincidir en que la puja por el liderazgo continental sigue vigente,
más allá de los intentos integracionistas, y del mismo modo Uruguay sigue
siendo vecino-dependiente para la mayoría de sus actividades.
En
este escenario se produce el conflicto por las plantas de celulosa, el que ha
servido para desnudar la incapacidad de nuestra cancillería a lo largo y ancho
de todo este proceso.
No
bastó al parecer, con traicionar la tradicional seriedad, firmeza, sigilo,
capacidad de negociación, prestigio internacional ganado por procederes sólidos
y convincentes ante la sociedad internacional que influía en involucrados y en
neutrales; y se adoptó una posición incongruente, hasta payasesca, con marcada
debilidad, que derivó en “secretarizar” primero, “presidencializar” luego e
“iglesiarizar” su gestión por propias incapacidades.
Disculpe
el lector la invención de términos, pero no encuentro adjetivos que se ajusten
a catalogar tal desatino, en el ejercicio de una función tan vital como la de
un Canciller.
Que
el conflicto de intereses con nuestros vecinos de allende el Plata haya cobrado
tales dimensiones, y se encuentre en el estado actual, se lo debemos en un
altísimo porcentaje al Sr. Gargano, que en este estado de cosas sale a la
opinión pública a declararse “optimista” en que se encuentren rápidamente caminos
de solución, cuando la magnitud del problema ya excede su ámbito involucrando a
todos los sectores de la actividad nacional. (turismo, trabajo, exportaciones,
importaciones, etc), y alcanzando inclusive a otros países como Chile,
Finlandia, Brasil, etc.
A
tal punto ha llegado el descalabro del accionar de Gargano, (respaldado en su
gestión por la bancada oficialista en instancias de apelación, quizá mas
preocupada por ejercer su mayoría a cualquier costo, que convencida de su
declaración de apoyo), que permitió muy campante que “otros” (Dr.G. Fernández,
Dr. T. Vázquez, la Iglesia, y vaya a saberse cuantos más) se ocuparan de lo que
debió haber sido su prioridad.
Tal
desparpajo solamente se entendería, si se confirmara la exigencia de la “otra
parte” de la no participación de este personaje en las hasta ahora infructuosas
negociaciones, ... lo que sería mucho más grave !!.
A
esta altura de los acontecimientos, Gargano y algún otro compañero de
actividades de gobierno, deberían tener presente que lo que “Natura non da,
Salamanca non presta”, y en un gesto patriótico tomaran la decisión de dar un
paso al costado, ...aunque este sea a la izquierda.
Nadia Menéndez