Hace
ya tres años que regularmente expresamos nuestra opinión por intermedio de
nuestro semanario “Compromiso”. Desde abril del 2003 a la fecha muchas son las
cosas que cambiaron en el panorama político nacional, el que lamentablemente presenta
signos que nos llaman a la preocupación.
Uruguay
ha escrito su historia de nación joven en base a la búsqueda de equilibrios en
materia política que han permitido, con mayor o menor intensidad, dependiendo
de la época, que se dieran condiciones contextuales para su desarrollo.
Del
estado post provinciano de hace un siglo y medio al estatus de Nación
independiente y orgullosamente soberana de la modernidad, se llegó en base a la
capacidad que tuvieron nuestros ancestros de encontrar los acuerdos esencialmente
políticos sobre los que se construyó la República.
Hoy
denunciamos que por encima de las diferencias ideológicas y programáticas que
nos separan, el gobierno parece peligrosamente embarcado en un proceso de
enfrentamiento con el resto del sistema que lo tiene aislado, encapsulado y por
sus únicos y propios medios en una coyuntura que no se presenta como sencilla.
Es
que el discurso de que de un lado están ellos, los buenos progresistas que
llegaron para salvar a la patria de las garras del capitalismo, y del otro lado
están todos los que no son afiliados al Frente Amplio, además de infantil, es
absurdo, peligroso y altamente inconveniente.
El
Parlamento, relegado a un rol casi decorativo no es el ámbito que nuestra democracia representativa, aún
con sus fallas, supo tener.
Es
que en una estrategia destinada al ahogo por asfixia de los partidos
tradicionales el gobierno no abre canales de diálogo que permitan darle amplia
base a sus acciones.
Y
así estamos.
Con un panorama complicado en materia de
relaciones exteriores, con pésimas señales de incertidumbre hacia la inversión,
y en un incipiente proceso de descontrol de la interna del propio gobierno,
estamos mal.
Por
eso, al retomar nuestro contacto semanal con Uds. desde nuestro rol de opositores
que pretendemos desempeñar con responsabilidad, reafirmamos nuestro compromiso
con la defensa de la mas valiosa de las herramientas que está al alcance de
nuestra mano: el diálogo con todos los interlocutores con los que convivimos,
le pese a quien le pese en este nuestro querido Uruguay.
Ese
es nuestro compromiso. El del 2006 y para siempre.