¿Ud. no desconfiaría?
Desde
hace varias semanas la educación se encuentra en conflicto, los reclamos son
los de siempre mayores salarios, mejores
condiciones de trabajo, 4.5 del PBI para la educación etc., En buen
romance nada nuevo bajo el sol.
Como
es usual en estos casos las movilizaciones a seguir se determinan en una
asamblea, donde las votaciones se hacen a mano alzada.
Es
de suponer que la misma es representativa del gremio en su conjunto.
Siempre
se ha sabido que existen tácticas para manejar las asambleas, con el fin de
conducirlas, y así lograr el fin ya predeterminado querido por los impulsores
de la misma, por ej llevar para largo el debate buscando que sean pocos los que voten la
resolución final, o la conocida técnica del diamante donde cuatro asambleistas se colocan en puntos estratégicos y desde allí
dirigen toda la discusión, estos son
solo unos ejemplos de lo antes mencionado.
No
es casualidad que aquellos que se atrevieron a plantear la alternativa del voto
secreto en las asambleas gremiales poco más que fueron excomulgados por algunos de sus pares, cuando
lo reclamado es lo más justo y democrático que pueda existir.
Volviendo
al tema en cuestión las asambleas de los maestros se han convertido en un
verdadero caos lo que las hace al parecer ingobernables.
A
tal punto se llegó que se va a plebiscitar maestro por maestro si está de
acuerdo con la huelga o no.
La
verdad me parece curiosa una situación de este tipo, se me podrá decir que cada
quien es libre de elegir los mecanismos adecuados para dirimir sus divergencias internas estoy
de acuerdo, pero solo opino que me resulta raro.
Si
hacemos un poco de memoria, todas las asambleas de este tipo, por distintas
circunstancias, se tornan en algún momento difícil de controlar, a modo de
ejemplo la cantidad de gente, o el grado de apasionamiento en que se encuentre
la discusión sea esta cual fuere.
Como
sea por lo que hemos visto y oído en los distintos medios de comunicación,
linda imagen están dando quienes son los responsables en buena medida de la
formación de nuestros niños.
Dicho
esto con mucha ironía claro está.
Hace
algunos años existía un programa cómico donde se ironizaba sobre la actualidad,
el protagonista cuando había algo que le
causaba sospecha utilizaba una muletilla muy conocida en ese momento” ¿Usted,
no desconfiaría señora?”, frase característica del referido ciclo humorístico.
Si
lo aplicamos a esta extraña medida gremial, si tomamos en cuenta cuanto
complica este conflicto al gobierno de cara a su ultima rendición de cuentas,
no seria descabellado pensar que existen algunas presiones extra sindicato que
buscan extinguir el foco de tensión.
La
verdad este tipo de medidas sacadas de la galera en momentos tan cruciales en
lo particular me dan mala espina, lo que me llevaría a preguntar al igual que
en ese programa, “¿Usted no desconfiaría señora”?, pues la verdad que yo si.
Nadia Menéndez