LOS TUERTOS DEL BARRIO

 

 

Pasé tres días en Caracas asistiendo a una reunión de la Comisión de Servicios Públicos del Parlatino, ejercicio que dos veces por año me permite entrar en contacto directo con la realidad de los hermanos países Latinoamericanos.

 

No es una realidad muy reconfortante que digamos.

 

La excepción la conforman aquellas naciones que están más desalineadas con el ideario neo-bolivariano –chavista,  donde en los primeros lugares del ranking en su desempeño económico y social están Chile, Brasil y Perú. Nosotros a mitad de tabla, no peleando el descenso, pero tampoco la punta.

 

El liderazgo político  de los gobiernos de los países punteros explica la situación, tanto como se da con aquellos que tienen la peor performance.

 

Venezuela, con el barril superando el precio de los cien dólares, exportándole solo  a Estados Unidos más de sesenta mil millones de dólares en el año, tiene mas de la mitad de su población por debajo de la línea de pobreza. Solo en Caracas se denuncian más de cien asesinatos por día.

 

En la tierra del país con el mayor yacimiento de petróleo del mundo, hay problemas de abastecimiento, en donde se raciona la entrega y venta de leche a la población. Es difícil encontrar harinas, lentejas, aceites y otros productos de la canasta básica.

 

El Comandante Chávez que pregona por cadena de TV unas dos veces por día su slogan “Patria Socialismo o Muerte” debería invertir el orden de sus objetivos, pues está matando, al menos la posibilidad histórica de su país de superar sus gravísimos problemas sociales embarcándose en un proyecto personal de perpetuación en el poder.

 

Bolivia con su Presidente-Cacique está al borde de la desintegración como nación, los cruceños no toleran más el seguir subsidiando con su trabajo los disparates neo nacionalistas en los que se embarca el Evo Morales, el que sigue el modelo de SuperHugo pero sin sus petrodólares.

 

Venezuela nacionalizó el petróleo, el cemento y hasta el teleférico que trepa el cerro del Ávila, un interesante paseo turístico de su capital. Pero en La Paz, las cosas son diferentes.

 

Nicaragua, y Ecuador, no se quedan atrás en su retórica auyentacapitales, ni en los pésimos índices de desarrollo económico y social del líder caribeño.

 

Como en otro planeta, Chile sigue tan campante con su envidiable modelo de expansión, Brasil, como siempre hace lo suyo y sigue creciendo.

 

Perú aparece en el mapa como un país que viene atendiendo sus problemas, abriéndose al mundo, captando inversiones, creciendo económicamente.

Y por acá abajo, nosotros, los que sí seguimos comparándonos con nuestros vecinos, en realidad, no estamos tan mal. Y si bien ya no  somos la Suiza del vecindario, indudablemente estamos lejos de esa especie de apocalipsis permanente en la que viven esos pueblos.

 

El error estaría en compararnos con ellos. No por no tener sentimientos Latinoamericanos. No por sentirnos más que nadie. Sino por lo que debe ser nuestro propio sentido de responsabilidad para la superación.

 

No es digno apuntar a ser los tuertos del barrio.

 

No nos conformemos con eso.

 

Alvaro Alonso