Lejos del vecino
El pasado 1ª de Mayo asistimos nuevamente a la sin
razón de la lógica sindical y a la complacencia de las autoridades pertinentes
con ese razonamiento gremial equivocado.
Paso a explicarme.
Todos los primeros de Mayo “Juan Pueblo” se queda de a pie, ¿por qué? por que es el día de los
trabajadores y nadie tiene que trabajar, hay que bancárselo y a caminar se a
dicho.
Con esa lógica trasnochada podríamos suponer que los
hospitales suspendieran sus servicios, lo mismo las comisarías, la UTE, OSE o
ANTEL, suena ridículo no. Pues bien que los trabajadores no puedan usar su día
para salir con la familia o ir a visitar a algún amigo ó aún concurrir al acto
del 1º de Mayo, no nos parece también desatinado ¿saben por qué? por que nos
han acostumbrado y nos han acostumbrado mal, por que lesionan los derechos de
la mayoría en beneficio de una minoría, en este caso los obreros del transporte
que perfectamente podrían hacer frecuencias como domingo ó feriado. Pero no,
que el pueblo camine.
Otro tanto o peor pasa el 25 de diciembre y el 1º de
enero, con la excusa de ser el día del transportista (que bien eligieron el
aniversario) a las ocho de la noche nadie puede trasladarse más eso en un día
tan especial como la noche buena que más allá de creencias es un día para la
familia reunida. Al otro día ni pensar en ir a lo de la abuela o la tía a visitarlas, solo si tenés auto o plata para los pocos taxis que
circulan. ¿Quién se embroma, nuevamente?: “Juan Pueblo”
¿Quién debería poner fin a este desmán? La respuesta
es solo una: la I.M.M., pero como la frontera entre el progresismo y el
sindicalismo es muy difusa (siendo generosos con la apreciación) y entre bueyes
no hay cornadas, la gente sigue caminado ante la ausencia de una decisión, que
sin lesionar los derechos de nadie y con un régimen de feriado, le de al pueblo
transporte en días tan particulares para la familia.
Pero aquí no termina la distancia de la Comuna con
los vecinos, ahora parece que la administración progresista de Montevideo se
propone en coordinación con el Catastro Nacional (hoy también progresista)
rever el valor imponible de los padrones; no se crea eso de que es para que
algunos vivos paguen lo que hoy no pagan. No señor, es para que todos paguemos
más y las insaciables arcas de la I.M.M. se sigan llenando, para solo brindarle
a los vecinos un 10% de lo recaudado en obras, el otro 90% va para sueldos de los compañeros de ADEOM y
seguramente para pagar las campañas publicitarias de lo que antes era
MONTEVIDEO TU CASA y hoy quiere ser MONTEVIDEO DE TODOS, tema este del logos
seguramente muy importante para todos los que vivimos en MVD y al que gustosos
destinamos el dinero de nuestros impuestos municipales.
Podríamos seguir con el tema de las multas y de los
inspectores emboscados (los días de vencimiento de patente parece que salen de
todos lados, el resto de los días “mutis por el foro”) y no visibles evitando
el accidente o educando al conductor como debería ser.
De los CCZ, mejor no hablar, no hacen nada, no
deciden sobre nada, los concejales están pintados y todos los trámites terminan
por pasar por San José y Ejido, lo único que hacen es tener un militante
rentado y una burocracia inútil.
En Ciudad Vieja crearon un caos en el transporte
colectivo, nadie sabe que ómnibus sigue hasta la aduana, que ómnibus no, hay
que caminar cuadras para llegar al trabajo, hay que hacer trasbordo, si llueve
te mojás en esas terminales de juguete. ¿Quién se perjudica con esta decisión
“progresista”?: otra vez “Juan Pueblo”, por que si tenés auto hoy manejás más
tranquilo en la City, mientras el vecino de a pie se embroma aún más para eso
hicieron el “cambio”.
En definitiva, salvo en llevar la filarmónica a los
barrios y los tablados gratis (que dicho sea de paso solo critican a los que no
son “progresistas”, por lo que resulta una buena inversión política) esta y
todas las anteriores administraciones frenteamplistas, se han alejado de los
vecinos, enfrascados en un microclima de recaudar para gastar más en pan y
circo, como forma de perpetuarse en el poder.
Esperemos que de una vez por todas los Montevideanos
despertemos de esa larga siesta que lleva ya 20 años y que ha cuadriplicado los
impuestos de los vecinos en valores reales, pero no se ve Montevideo cuatro
veces más limpia, cuatro veces más iluminada ó cuatro veces con menos pozos.