La llamada “Ley de Caducidad” sigue dando que hablar,
como era de esperarse. El propio Dr. Vázquez, Presidente de la República en sus
ratos libres, dijo durante la campaña y luego de asumir que no derogaría la
ley.
Por otro lado, los radicales, asociaciones de familiares
de desaparecidos y varios grupos internos del Frente Amplio, abogan por
derogar, anular, interpretar, etc. No se extrañe si en cualquier momento
aparece un nuevo texto de adentro de alguna galera y de forma inconsulta con el
pueblo, se harán intentos, otra vez, por violentar la institucionalización
democrática de derechos y deberes, algo que con total frescura el Frente Amplio
manipula a su antojo y todo lo termina transformando en un lindo discurso
populista de tablado para tapar la prepotencia con la que gobierna.
Sin pretender aquí abordar el deseo ni las razones de
familiares que sufrieron terribles pérdidas, tanto en tiendas tupamaras como en
las tiendas del pueblo (sociedad civil) y obviamente en las del ejército y
policía, no hay que dejarse llevar por discursos facilistas cargados de
emociones pero muchas veces carentes del necesario respeto por el estado de
derecho y los principios de la Democracia aplicada.
No hay Ley retroactiva, la irretroactividad de la
legislación es uno de los principios básicos por el cual si ante un acto
cometido, tomemos como ejemplo un particular, siendo este acto posteriormente
comprendido en una ley y declarado ilegal, el particular sea juzgado. Por
ejemplo es como decir que todos los fumadores y comercios serán multados o
juzgados por que “antes” se fumaba en los locales comerciales, restaurantes,
etc.
No hay duda que este principio deja poco margen de
maniobra para quienes están intentando dejar sin efecto la Ley, por otro lado
está la convalidación del mismo pueblo uruguayo en referéndum para mantenerla.
Sólo a efectos explicativos, recordemos que Derogar es
remover o quitar alguna parte especifica de un código, ley o constitución. Como
cuando es derogada una fracción, un articulo o un párrafo de una ley solamente.
Abrogar implica anular toda una legislación, es decir, todo el código o ley
deja de ser válido y vigente, como cuando se hace una nueva constitución que
abroga a otra.
¿Cómo se traduce esto?, sencillamente que si a partir de
hoy los delitos comprendidos en la ley pasaran a ser factibles de pena o
juzgamiento, quienes los cometieron antes de la abrogación de la ley, no
estarían al alcance de la justicia por ser “cosa juzgada”, cuando no, podría catalogarse
de inconstitucional cualquier intento por hacerlo.
Imaginemos que se abroga la Ley de Amnistía que permitió
que, entre otras cosas, el Ministro Mujica esté hoy en ese puesto,... que
permitió la liberación de los Tupamaros presos, no implicaría volverlos a
encarcelar, a ninguno.
El paladín del discurso jurídico progresista, José
Korzeniak (Partido Socialista), decía a Indimedia (12/12/2005) ...”el
Parlamento no tiene potestades para anular una ley que fue refrendada por la
mayoría de la ciudadanía”.
Enrique Rubio (Vertiente Artiguista) es partidario de un
proyecto interpretativo de la ley porque la anulación no podría ser lograda.
Rubio opina que "...la anulación puede analizarse en el futuro, pero quizá
equivalga a la nada porque inmediatamente se van a interponer las teorías de
cosa juzgada, prescripción, inconstitucionalidad, y otras".
Valga la aclaración que la anulación de la Ley (no la
abrogación o derogación) implica la expulsión de una norma con carácter “erga
omnes” (dicen los juristas) y conlleva sí efectos retroactivos. No sin antes
estar sometida esta opción a dos bibliotecas sobre lo que se podría y debería
hacer, lo ético y lo estrictamente técnico.
No obstante la Ley goza del Referéndum, lo cual conlleva
la más libre aplicación de la Democracia moderna y por tanto la moral y ética
de acciones contra dicha norma estarán profundamente enfrentadas al más
profundo sentir de poder delegado y poder aplicado directamente por quienes son
en definitiva el “soberano” pueblo uruguayo. Qué mucho o pocos podamos en algún
momento estar en desacuerdo con las decisiones de la mayoría, es natural y
fruto de los mecanismos democráticos, pero esta es la forma y filosofía de vida
que nos hemos dado, la del hombre digno y libre, la de las decisiones consultas
y acordadas, de lo contrario nos encaminaríamos a pasos intermedios a un
gobierno como el de Kirchner o Chávez y por que no, podríamos terminar
abrazando totalitarismos (de izquierda o derecha) como en el pasado.
Es de esperar varias bibliotecas, es así que el profesor
Óscar López Goldaracena, en informe a Serpaj, alude a razones por las cuales
entiende que la anulación de la ley es posible y válida. Sostiene que en “un
análisis jurídico puro (...) la ley de caducidad está viciada de nulidad absoluta
por ser violatoria de normas de derecho internacional general (jus cogens)”.
Sin embargo el país se rige por la Constitución y nuestra legislación y estas
son las normas primarias de su gobernanza, de lo contrario podríamos aludir
cosas tan diversas como que leyes brasileñas o argentinas que fomentan el
dumping son violatorias de los tratados internacionales de comercio, sin
embargo siguen vigentes y por ellas se rige la Rep. Federativa del Brasil y la
hoy no tan hermana Rep. Argentina. Esto no quiere decir que “deban” o puedan
violarse las normas internacionales sin consecuencias, pero jurídicamente
estamos regidos en primera instancia por “nuestra” legislación y más importante
aun, por lo que el pueblo ha decidido y que transitoriamente ha decidido “quitarle”
la representación a sus gobernantes y
tomar las decisiones por “mano propia” en las urnas de un Referéndum.
El Frente Amplio nos ha cultivado décadas con el “ni
olvido ni perdón”, yo me pregunto por que sólo se pintan muros aludiendo a uno
de los bandos y no me refiero a los que del otro lado de la vereda,
uniformados, cometieron crímenes tan horrendos como los propios Tupamaros, sino
a nosotros el pueblo, en medio de un conflicto generado por muchos de los que
hoy nos gobiernan. Si habemos de no permitirnos el olvido y en todo caso
deshumanizarnos no permitiéndonos el perdón, tampoco deberemos perdonar a los
homicidas y criminales que, integrando el movimiento Tupamaro, mataron y
violentaron al propio pueblo que decían defender.
Festejen uruguayos!, ...que el gobierno tiene una
borrachera de ideas que el mismo cultivó durante tanto tiempo, sabiendo los
dirigentes que era solo show, verdades a medias, o bien la mirada parcial desde
un solo lado de la calle, que ahora no pueden explicarle a “las bases” por que
todo fue una vergonzosa parodia politiquera para subir al poder y nada más.
Poder que les ha quedado muy grande a este grupo de autoritarios líderes y
marionetas pre-digestivas en el Parlamento, que nos está gobernando.
Juan Vital.