Es
bien cierto que el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra es
el hombre.
Nuevamente
el gobierno vuelve a arremeter contra los vehículos a gas oil. Ya hubo un
impuesto a los gasoleros y fue derogado por inconstitucional y hoy estamos de
nuevo en lo mismo.
Parece
ser que la tristemente célebre DINARP de la dictadura tenía razón en sus
dichos: “los pueblos que olvidan su pasado están condenados a revivirlo”.
Algunos
interese corporativistas, secundados por el presidente de ANCAP y los
parlamentarios del Frente Amplio, pretenden decirnos a los uruguayos que el
único trabajo productivo es el del agro, la industria o el transporte y que
aquellos trabajadores que no están en esos sectores no son productivos para la
economía del País, por eso los primeros deben tener un gas oil más barato a
costa de la sociedad en general y del resto de los trabajadores del gas
oil en particular.
Es
decir, nos quieren hacer creer que los demás trabajadores del gas oil consumen gas oil pero no producen: el
viajante que va al interior en su auto a vender sus productos quizás a la misma
industria ó al agro, el tasador en su auto que recorre el país avaluando
garantías que dan crédito a esos mismos sectores, los médicos de las
emergencias que hacen sus visitas en auto, quien vive en la Costa de Oro y
viaja en su auto a su trabajo en Montevideo ó viceversa, el repartidor de
frutas y verduras en su camioneta, las camionetas de escolares, el visitador
médico en su auto, el pequeño constructor en su camioneta, el repartidos de
chacinados en su camionetita refrigerada, el comprador de ganado de un
frigorífico en su auto que recorre las ferias ganaderas del País al servicio
del agro y la industria, el mismo productor rural cuando viaja de su
establecimiento a otra parte no va en su tractor; lo ejemplos serían infinitos.
Entre
otras cosas, ¿donde quedó el País de servicios si lo único productivo es el
agro, la industria y el transporte?
Es
una falacia entonces y hasta un insulto a la inteligencia y el trabajo de los
uruguayos, pretender mantener que solo es producción aquello que produce bienes
transables, y los demás trabajadores del gas oil solo son
aprovechados de un combustible barato.
Nos
dirán. ¿Y los que van a Punta del Este todos los fines de semana con gasoleros?
Y yo les pregunto ¿cuantos son: mil, dos mil, acaso tres mil y cuantos son los
trabajadores del gas oil? Ese
razonamiento es banal, no hay ni punto de comparación entre beneficios y
perjuicios.
Pero
no acaban acá las contradicciones, durante años nos han dicho desde el gobierno
que debemos ser más eficientes y en aras de ello muchos conciudadanos hicieron
una inversión, pues los autos gasoleros no son baratos y tienen más seguro y
patente que los nafteros, con mucho esfuerzo bajaron sus costos operativos. Ahora señores violín en bolsa y a pagar
más; claro que no se piensa que todo costo se vuelca al producto final y se
encarecerá la cadena de precios con el consabido aporte inflacionario.
Otra
consecuencia indirecta ¿qué no sé si a los delegados del Partido Colorado en
ANCAP se les pasó por su mente recaudadora? Es que con una medida del tipo de
las posibles propuestas se retrae el consumo de su producto: el gas oil y por
ende su afán fiscalista se verá frustrado igualmente y para colmo de males con
los perjuicios antes mencionados.
La
era de las subvenciones (dólar exportador, devolución de impuestos, barreras
arancelarias, etc.) ya ha pasado y el Uruguay sabe que en definitiva es la
sociedad toda la que termina pagando de su bolsillo esos métodos ilusorios de
producción “más competitiva”. No volvamos para atrás en lo que tanto nos
ha costado el cambiar y modernizarnos económicamente en este mundo globalizado,
aprovechemos lo conseguido genuinamente.
Por
otro lado los directores nacionalistas del ente de los combustibles ya han
propuesto medidas para hacer más competitivo y eficiente a la ANCAP, a título
de ejemplo: el Pórtland tiene un déficit que ronda entre los 3 y 4 millones de
dólares y asociándose con Loma Negra podría pasar a ser rentable, sin cerrar
ninguna fuente de trabajo, y seguro sería más el ahorro que lo que se
recaudaría grabando a los trabajadores del gas oil.
Otra
cosa que al Sr. Sanguinetti parece no importarle: ¿dónde quedó el bio diesel?
Se
bajarían los costos, sería con materias primas uruguayas, sin dependencias del
mercado del crudo, daría trabajo a muchos (incluso al agro que hoy se queja) y
además es un combustible renovable, es cierto que es a largo plazo el impacto
económico, pero bueno cuando nos vamos a dar cuenta de que principio han de tener las cosas y esto si
sería reducir legítimamente los costos de producción de todo el País y no solo
de algunos sectores.
Otro
argumento banal es sostener que el gas oil está caro; a pesar de la carga
impositiva que conforma su precio, hoy está a la par de nuestros vecinos del
MERCOSUR y en algún caso más barato.
En
fin sería honesto (intelectual, política y económicamente hablando), buscar una
solución legítima al precio de los combustibles y no una artificial de corto
vuelo y perjuicio inmediato.
Arq. Gustavo Barrios