PAGAR PARA VER
Cuando se trata de la Intendencia Municipal de Montevideo parece que la capacidad de asombro nunca llegará a colmarse. Día tras día los anuncios de las jerarquías comunales acerca de la gestión en cada una de las áreas en que se desempeñan, se alejan más de la realidad que nos toca vivir a los montevideanos.
Hace muy pocas horas el Director de Cultura de la Intendencia Municipal de Montevideo Gonzalo Carámbula informó que la comuna enviará en el mensaje de modificación presupuestal a la Junta Departamental de Montevideo un impuesto a las películas extranjeras que se exhiben el circuito cinematográfico capitalino.
Pero nuestro asombro se multiplicó cuando a renglón seguido manifestó que serían exoneradas del mismo los filmes de origen latinoamericano.
Resulta fuera de toda lógica aplicar en momentos de recesión como el que nuestro país está sufriendo desde comienzos de 1999, un impuesto a una actividad ligada con el entretenimiento pero fundamentalmente con la cultura, lo que sería equivalente a firmar su certificado de defunción.
El razonamiento realizado por Carámbula de que la concurrencia de los montevideanos a las salas cinematográficas ha aumentado y por ello justifica el gravamen no hace más que mostrar claramente cuales son las motivaciones de la administración frenteamplista.
Lejos del afán declarado de promover la producción de cine nacional el objetivo parece ser nuevamente engrosar las arcas de la comuna.
En Montevideo parece que se castiga a las actividades en los momentos en que comienzan a vislumbrar el horizonte y lo peor es que va en detrimento de una actividad cultural que de a poco los uruguayos felizmente hemos recuperado.
Pro otro dato que no es menor es que se va a exonerar de dicho impuesto a los filmes de origen latinoamericano en una medida que si bien pretende ser simpática no deja de ser absolutamente arbitraria. ¿Por qué los latinoamericanos y no los asiáticos o africanos?
La justificación dada por Carámbula es que el circuito está cada vez más dominado por películas de Hollywood. No es cierto.
La gente no se fija en el origen a la hora de concurrir al cine y como ejemplo basta con observar el éxito de Aparte, Ciudad de Dios y Garimpeiros.
La discriminación que hace la Intendencia Municipal de Montevideo no obedece a ninguna lógica cultural. Porque además las salas cinematográficas seguramente deban trasladar el 7% de impuesto a la totalidad de las entradas por lo cual no va a generar mayor afluencia hacia las películas “subsidiadas” por la IMM.
Si realmente la voluntad de colaborar con la producción de cine nacional es la que mueve a la administración, debería actuar con mayor imaginación y menos voracidad fiscal.
Los vecinos lo agradecerán.
Martín Fernández