Lo que queremos y no podemos

 

 

Otra vez la misma historia, el país que pudo ser cede ante el país que no quiere ser;  no es historia nueva que el Uruguay ha perdido oportunidades de ser un mejor país, con todo lo que ello conlleva.

           

Para tomar un ejemplo de un sector tomemos el sector Vitivinícola, sector hoy presidido por el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca y la filosofía de Mujica. Este sector hoy se encuentra a la “casa de brujas”, olvidando prioridades tales como la inversión extranjera y la comercialización en el exterior. Lo que no quiere decir que no es correcto corregir los errores y sancionar las faltas, todo lo contrario, lo que no es correcto es olvidarse que la gestión, no entiende de política pues el sector depende de ella y la economía no espera.

           

Dentro de las estrategias de crecimiento del sector se olvidaron el priorizar el incentivo a las inversiones extranjeras, guardando en el cajón del olvido los convenios de cooperación suscriptos con organismos internacionales que permitieron, primero una presentación de las fortalezas de nuestro País en materia vitivinícola y luego un intercambio entre vitivinicultores extranjeros y nacionales.

           

Estas inversiones pasadas han permitido el desarrollo de la vitivinicultura en regiones no tradicionales del País tales como los Departamentos de Lavalleja (Sierra de Minas) y San José (Sierras de Mahoma).

           

Con el consiguiente beneficio creando nuevas fuentes laborales y potenciando zonas que no tenían otros destinos importantes de producción. Anexando a la producción específica de la vitivinicultura proyectos turísticos.

           

En cambio la estrategia fue descontinuada y olvidada al día de hoy,  otorgándole mayor importancia a las visiones parciales que dificultan la definición de objetivos.

           

Para los que hemos estudiado el tema con mayor profundidad, entendemos que la forma de modificar esta realidad es a través de un liderazgo del Instituto altamente profesionalizado, con objetivos, acciones planificadas e indicadores de gestión para el mediano y largo plazo, que actúe como marco de referencia para las empresas.

           

Los programas específicos de inserción externa que diseñe el Instituto deberán alinear la estrategia sectorial con la empresarial y, como consecuencia, las estrategias empresariales entre ellas.

           

Es una excelente oportunidad para crear las bases de un nuevo relacionamiento con las empresas, involucrarse con ellas y que los técnicos y personal del Instituto formen parte del proyecto de cada uno y no ser simplemente un receptor de demandas.

           

El Instituto con la actual gestión está perdiendo el liderazgo, olvidando que sin el Instituto “el sector no existe”. 

    

Hoy se está percibiendo claramente una involución; por lo que no me queda más que darle las gracias, como profesional, al Sr. Mujica Ministro de Ganadería Agricultura y Pesca, por estar nuevamente oponiéndose a la evolución de un país que tiene todo para ser mejor pero que algunos, con sus pensamientos perimidos, no lo dejan.

 

Nicolás Orrico