Los de afuera son de palo

 

 

Hemos Visto en los últimos días dos encuestas en las que se muestra una caída importante del nivel de adhesión del Presidente de la República y del Frente Amplio. Curiosamente el Dr. Vázquez esgrimió en su Consejo de Ministros otra, que lo mostraba subiendo unos puntos, nos gustaría saber quien contrató esta encuesta, como diría Wimpi: ¿Ud. no desconfiaría? . Pero el tema es otro.

 

Era notorio prever que el apoyo ciudadano al Encuentro Progresista iba a desplomarse en algún momento.

 

En primer lugar por las promesas electorales de tinte utópico que se sabía no serían cumplidas y por no llevar a cabo otras que serían imposibles por que el sistema tiene resistencias e inviabilizarían su ejecución. Estas actitudes por omisión mermarían a los votantes ilusos de la coalición de izquierda, aquellos que creen en los espejitos de colores y las cuentas de vidrio y miren que son muchos.

 

Las medidas económicas del Ministro Astori, le ponen la piel de gallina a los votantes ortodoxos de izquierda y también genera su costo electoral, las reacciones las vemos a diario en la interna frentista.

 

Otra medidas (aumento de contribución por reaforos, ajuste fiscal disfrazado de reforma tributaria, supuesta reforma de la salud, etc.), de corte populista que afecta seriamente la calidad de vida de las clases medias, hará que aquellos uruguayos que piensan su voto y les habían dado la oportunidad al mal llamado progresismo, también le retirarán su apoyo.

 

A cualquier analista político  y a los propios dirigentes frenteamplistas no se les escapa que la pérdida de caudal electoral será notoria más temprano que tarde y los indicadores así lo están demostrando.

 

¿Cuáles son las medidas que puede adoptar la izquierda vernácula para no desprenderse del poder?

 

Entre otras el voto epistolar.

 

El voto epistolar significa que los ciudadanos que se encuentran en el exterior tienen derecho a votar.

 

El supuesto que realiza el Partido de Gobierno es que la inmensa mayoría de quienes se fueron son simpatizantes de su fuerza política, hipótesis relativamente válida.

 

¿Cuál es la ventaja?

 

Pues que estos ciudadanos expatriados no están sufriendo en carne propia la inexperiencia para gobernar, los constantes aumentos en el costo de vida, las promesas incumplidas, las marchas adelante y atrás y podría seguir. Solo ven al Uruguay a través del lente de su ideología arraigada y la distancia, que hace que todo se relativice ya que no lo afectan las consecuencias de este desgobierno populista y por lo tanto asumen que los votarían de todas maneras.

 

Que la izquierda argumenta razones de igualdad entre los uruguayos, de que todos los nacidos en este bendito País tenemos los mismos derechos, etc., etc., etc., son todas cortinas de humo. La razón de fondo es electoral; precisan decenas de miles de votos para no perder el poder que tanto ambicionan retener, lo demás son todos cuentos.

 

La pregunta que debemos hacernos los uruguayos que nos quedamos y le ponemos el hombro al País es: ¿Parece lógico que quien no vive en carne propia lo que está pasando decida sobre lo que nos va a pasar en el futuro?

 

¿Qué decidan sobre quienes nos han de gobernar, cuando ellos no serán afectados por esos gobernantes? ¿Es justo? Yo opino que no.

 

Pero señores, si es tan importante para esos emigrados decidir sobre lo que pasa en Uruguay pues muy fácil, se toman el avión y vienen. El Buquebus difícil, por que el compañero Kirchner después de lo de Botnia, no creo que decrete otro feriado para que los  uruguayos vengan a votar. Entre otras cosas el empecinamiento de Néstor tiene un tufo a promesa no cumplida (otra de las tantas) en algún acuerdo entre gallos y medias noches como contrapartida del favor del asueto, de desarticular las inversiones papeleras del gobierno de Batlle,  que sería lo único que explicaría un comportamiento tan desmedido del gobierno peronista.

 

En definitiva señores la postura es siempre la misma, las medidas de gobierno se toman disimuladas en posturas populares o populistas, pero en el fondo responden a fines electorales, quienes tenemos criterio para percibir esta mecánica perversa estamos en la obligación de comunicarla al resto de nuestros conciudadanos. A los que están acá, por que como dice el refrán: “ los de afuera son de palo”.

 

Javier Sala