LOS
BLANCOS NO SE AMILANAN
Calificados
columnistas y hasta algún economista amigo han dado por descontado el triunfo
electoral de la izquierda en las próximas elecciones.
No
ingresaremos en el análisis teórico o lógico de tales afirmaciones solo
reconoceremos que a cercanos dos meses
del ultimo domingo de Octubre del 2004 es el Frente Amplio quien prevalece por
ahora según las encuestas de opinión, aunque ya es notorio también que el
escenario de balotaje esta instalado para definir en Noviembre
Cierto
es que a la luz de la trágica crisis que
los uruguayos hemos atravesado, la toma de decisiones difíciles limita
enormemente el accionar político de los hombres y mujeres que entre el discurso
facilista y el apego a la responsabilidad optamos por esta ultima.
Más
sabido resulta que pocas veces se aplaude lo que se evita y la magnitud de los
embates económicos quita margen para la explicación y amplifica como es notorio
el descontento.
Pero
no por eso vamos a aceptar los augurios tan categóricos que no hacen otra cosa
que convalidar muchas de las plataformas frenteamplistas, que siempre estaremos
dispuestos a discutir, ignorar las profundas incoherencias entre el accionar
del gobierno municipal y la retórica permanente, y lo que es más grave legitima
la lógica de la confrontación por la
confrontación misma como método valido de acumulación electoral.
Para
ganar una elección en un País con la cultura democrática del nuestro es
necesario contar con varias virtudes, la fundamental la del arranque es la
profunda creencia de las ideas a plebiscitar sumadas a la esperanza de poder
llevarlas a cabo. Esto que parece tan elemental es lo que produce la magia de
que miles de compatriotas resignen tiempo, familia y dinero para acercarse a
sus respectivos partidos para colaborar con sus candidatos.
Solo
con estos miles las propuestas se pueden debatir acaloradamente hasta en los
lugares más recónditos de nuestra campaña y los que han participado conocen a
ciencia cierta la satisfacción que genera concitar una adhesión al enfrentar
las ideas.
No
somos nosotros los que pensamos que estos militantes se acercan con el único
objetivo de lograr un beneficio personal, hacerlo seria la ingratitud más
grande que se le pueda propinar a todos los hacedores de historia cívica de nuestro país, y siempre
reconoceremos a quienes desinteresadamente dedican parte de su tiempo a la
defensa de sus ideas así sea algo tan distante como la recolección de firmas
para el referéndum de turno.
Para
cualquier logro de esa naturaleza es también necesario que al igual que en
términos castrenses la moral de los colaboradores este el alza, y poco ayuda a
mantener esa esperanza las supuestas afirmaciones.
Nuestro
Partido se ha caracterizado por su fermental militancia, desde su fundación
nada hubiese sido posible entre los
blancos sin un apoyo multitudinario de sus seguidores. Increíblemente somos un
Partido que conmemora mucho mas sus permanentes gestos de desprendimientos que
sus victorias electorales, que premiamos mas el heroísmo que la habilidad
política, que por gustarnos ser mas pasiones que racionales no nos importa
cantarle mas a nuestros muertos que a los vivos y que si hay algo que nos
enlátese es nunca priorizar el calculo electoral frente a nuestros valores.
Por
todo estos es que los nacionalistas debemos ser los primeros en reaccionar no
caer en la mediocridad de jugar a media maquina, rebelarnos ante quienes con
sus sesudos análisis sin quererlo promueven una vez más las profecías
autocumplidas.
Es
nuestro deber, desde él mas encumbrado dirigente hasta
el incipiente militante antes de ofrecer nuestras propuestas y nuestras
conductas el retemplar los ánimos frente a los vientos de resignación. Si no lo
hacemos podemos garantizarles que tendremos cinco largos años para arrepentirnos.
Asumamos
el honor de integrar
Así
estaremos honrando tanto nuestros orígenes como al porvenir.