América Latina vive hoy los avatares del
populismo, entre varios líderes de espalda a los pueblos y de frente a la
promesa superflua o el juego político por sobre el hecho de gobernar. Están
jugando un partido reñido y llevan a todo el continente a un caos generalizado.
Kirchner no sabe donde está hoy parado, consolidada
su posición a nivel interno, el protagonismo que otrora supo llevar en el
exterior, ha pasado a un segundo plano en
manos de otros populistas peores, algo que no le causa ninguna gracia.
Lula sigue sumergido en un mar de
cuestionamientos y el último acto de corrupción le salió mal por que lo
descubrieron. Corrió a los programas de TV tratando de explicar lo sucedido. Como
Ud. lo escucha, el Presidente brasilero “chuloleando” frente a cámaras.
El dictador Chávez sigue expreso en su
camino de heredero de Castro, mientras el desordenado Evo Morales trata de dar
muchos manotazos pero le falta la verborragia de Chávez y la plata de éste.
Graciosamente se me presenta una imagen de Morales como una mala copia de
Chávez, y eso es mucho decir en maldad para nuestro continente.
En nuestras tierras, el Dr., también con
una línea de amor por el poder pero sin la capacidad mental para ejecutarla
eficazmente, se somete permanentemente a los enfrentamientos con personajes de
su misma camiseta, no obstante algo está oliendo muy mal desde que asumieron.
Existen dos tipos de dictaduras, la de
poder como las de derecha y las de conciencia como las de izquierda. Las
primeras caen generalmente cuando ya no
queda riquezas por apropiar o bien ante un levantamiento del pueblo, las
segundas tienen un proceso muy lento de ganar la posición de poder, salvo
excepciones, y una caída que a veces también se hace lenta ya que es la conciencia
de las personas la que fue manipulada, no sólo los bolsillo y el robo de las
riquezas.
Por igual, ambas opciones atacan como aves
de rapiña, lo que hace a los pueblos cultos e ilustrados, es decir, manipulan
la cultura y la educación para dominar las masas. Hoy en Uruguay vivimos los
resultados de un primer proceso de degradación cultural de manos de la
izquierda, trivializando los actos de la cultura y las manifestaciones de ésta
al grado de justificar tales atropellos con la “participación popular”. Es muy
burdo tratar de degradar un Shakespeare llevando su obra “Enrique V” a un texto de
peleas de comadronas de barrio y guerra de pandillas.
Con el Teatro Solís ha pasado eso, primero
se izó la bandera de “teatro del pueblo”, ¡si hasta regalar entradas
promocionaron!. Uno de los baluartes de la cultura del
Uruguay pasó de la Ópera a grupos de bailanta, murga y hasta el llamado rock
nacional, sin desmerecer la popularidad de éstos, ni la cantidad e discos que
puedan vender. Era evidente que el Solís no podía estar a la “bajura” de todos los
que por allí se les antojara pasar, sino nosotros somos los que debemos elevarnos
a las máximas expresiones culturales, en cosas tan elementales como lenguaje y puesta
en escena. La popularidad de las cosas no las haces cultas, así como las
audiencias de TV no hacen maravillas con algunos programas.
Y no lo decimos nosotros, poco a poco la
IMM dio marcha atrás e incluso el Director del Solís reconoció que se había
abusado del recurso que significa ese Teatro. Hoy no va a encontrar un
“Chocolate” poniendo en cartel un espectáculo como “batime
la mermelada” o “soplame la palomita”.
Esta degradación cultural va de la mano de
la filosofía misma de la izquierda y de
los atropellos que han hecho en muchos países cuando para el socialismo la
igualdad es igualar hacia abajo y no hacia arriba, la equidad en la riqueza es
empobrecernos todos y no mejorar todos. Sino miremos como dejaron los regímenes
socialistas a Rusia o Polonia, miremos cuántos pobres, contados en millones, dejaron
en esos países. Claro!, el caviar nunca dejó de llegar a las esferas de poder
mientras el pueblo esperaba 1 mes el tren para poder comparar 100 grs. de
salame, que era lo que se les permitía.
El otro flanco de ataque es la educación
misma, atacando directamente la conciencia de las generaciones futuras, primero
cambiando la historia con una versión conveniente a Frente Amplio, manipulando
los hechos y diciendo verdades a media, por que los Tupamaros
siempre son pintados como los románticos mártires, pero no es conveniente para
el Gobierno mostrar la cara de violencia o mostrar la cara real del OPR-33, el
MLNT y otros como quienes atacaron las instituciones democráticas con el fin de
instaurar las foráneas ideologías y por que no una dictadura madrugonas en
La fuerza de Gobierno nos quiere contar una
historia con capítulos que quiere borrar, con mártires solo de un lado, con
heroísmo en hechos que fueron actos de terrorismo como la toma de Pando, las
bombas en centros de estudio o los secuestros.
Blandiendo pena y lágrimas por la muerte en
manos de los militares de algún miembro de grupos terroristas, pero ni una sola
lágrima se vio por las familias de los secuestrados que esos mismo llamados mártires
tomaban para obtener recursos financieros. Esta es la historia parcializada que
le quieren contar a los jóvenes, no la de los niños baleados por grupos de
izquierda o la de peones rurales asesinados.
Estos juegos de conciencia en la educación
no inician con Demasi, ni mucho menos. Demasi es simplemente la manifestación de un descaro por
estar convencidos que pueden hacer lo que quieran con nuestra historia. No se
extrañe si en cualquier momento nos dicen que Lavalleja
tenía ascendencia de izquierda o que Aparicio se carteaba con Rusia.
La destrucción de la
raíces educativas la izquierda la ejerce desde hace mucho tiempo,
desintegrando el buen nacionalismo y la identidad de la patria para poder
instaurar amores foráneos y que a las
nuevas generaciones les sea más popular conocer al Che o al marxismo que a Artigas
y la Democracia.
¿Cuántos jóvenes estudiantes de hoy en
Secundaria por ejemplo, conoce Ud. que sean capaces
de describir correctamente alguno de nuestros símbolos patrios?. ¿Cuántos saben que nacimos con una bandera de 16 franjas
o que no tenemos una vaca en nuestro escudo?.
La ANEP ha distribuido comunicados internos
preocupantes, donde se instruye claramente a formar jóvenes afines a la nueva
bandera en el poder. Pero esto no es nuevo, salidos de la dictadura de derecha
y la izquierda se entronó en la educación y comenzó su paciente trabajo. Todos
recordamos años de facultad donde en el salón se veneraba en el fondo una
bandera de Frente Amplio colgada y la clase se dividía entre los que escuchaban,
los que grababan y los que tomaban mate, jugaban al truco y discutían de
política. A parte de soportar los docentes recién “llegados” con los rencores y
el veneno a pedir de boca y de la Historia de las Ideas pasábamos a un
adoctrinamiento político en un segundo.
La prepotencia de los actos de este
gobierno y la incapacidad de gobernar, sumado a la inoperancia mental de las
“estrellas” ministeriales de turno, pone más preocupación en manos de quienes
estamos percibiendo la continuación de un empedrado, piedra a piedra, hacia una
dictadura de consciencia.
En la región la situación está tendiendo a
lo mismo, pensando en saltear pasos de acuerdos para llegar a las bases de la
conciencia colectiva de Latinoamérica, con iniciativas como el Parlamento del
MERCOSUR, cuando no somos capaces de respectar los acuerdos arancelarios,
tratando de unirnos bajo un régimen doctrinal común cuando no podemos comerciar
entre todos. Uniéndonos en papel cuando en la realidad no nos podemos ver las
caras, México-Venezuela, Brasil-Bolivia, Colombia-Perú, Uruguay-Argentina, etc.,
etc.
Las intromisiones en asuntos internos de
otros países por parte de los Mesías latinos, populistas baratos y con ansias
de poder, están desgranando el espíritu de ser Latinoamericano, atacando las
raíces democráticas de la América, disfrazando grupos dictatoriales como
instituciones populares, esfumando la división de los tres poderes bajo nuevas
instituciones títeres, desde la justicia argentina a la asamblea constituyente
de Bolivia, desde el congreso “pintado” de Venezuela al revisionismo
tendencioso y parcializado uruguayo.
Hoy, …mire…., hoy no festeje!. Cuide a sus niños, por que en manos de ellos está el
futuro de Uruguay, cuide como le llenan y hacen la cabeza en los centros de
enseñanza, por que la izquierda ha demostrado no ser mejor que otras y si peor
que todas.
Juan
Vital
Pdta: ¿vio?, otra marcha atrás, tanto
argumentar en pro de esos mamarrachos de