Perdiendo la pulseada
Estamos
transitando por unos días difíciles para el gobierno, paros por todos lados,
reclamaciones varias, y hasta ocupaciones de centros de enseñanza forman parte
de nuestra vida cotidiana.
Lo
curioso es el momento en que esto ocurre, no está la ley de presupuesto en
discusión por ejemplo, tiempos en los
cuales las movilizaciones de los distintos grupos de poder en busca de sus
reivindicaciones son parte de la escenografía diaria en nuestro país
Entonces
bien si tomamos como cierta esta afirmación, trataremos de dar nuestra visión
de porque esto está ocurriendo.
Sabido
es a esta altura la poca capacidad negociadora que han demostrado las actuales
autoridades en los diversos ámbitos, desde la cancillería hasta el Ministerio
de
Salud
Pública, vale recordar el enojo de la ministra ante el reclamo de una
funcionaria, o la situación en la que se encuentran las relaciones bilaterales
con
Si
a esto le sumamos el estrecho vinculo que existe entre el partido gobernante
con la central sindical, y esa creencia de que todo debe resolverse en asamblea,
como demostrando temor a ejercer el poder legítimo que todo gobierno
democrático tiene para llevar adelante su proyecto de país, se genera a nuestro
entender una sensación de fragilidad en el gobierno, algo nada bueno claro está.
Pero
esta situación no se genera gratuitamente tomemos en cuenta cual fue la postura
histórica del hoy partido gobernante mientras fue oposición al gobierno de
turno, un no a todo, y por el contrario sosteniendo a los cuatro vientos que
cuando ellos accedieran al poder poco más que entraríamos en el paraíso
terrenal, y se solucionarían todos los problemas.
Demagogia,
así es como eso se denomina, decir a todos lo que quieren oír, prometer prometer prometer y luego ver
como nos arreglamos.
Claramente
y por el tiempo que reste de la actual administración esta será la situación
reinante, todos comenzarán a pasarle facturas al gobierno en pago de cuanto
ayudaron desde diversos estamentos para
la llegada del progresismo al poder.
Si
tomáramos esto como una competencia de fuerza, diríamos que este gobierno
errático, y dubitativo sin un horizonte claro en su futuro está perdiendo la
pulseada, y esta siendo cada vez más víctima
de su vocación demagógica y de voluntarismo populista, algo así como que las
culebras con las que debieron abrazarse para poder ganar han comenzado a
morderlos
Carlos D Aguirre