Perdiendo la pulseada

 

 

Estamos transitando por unos días difíciles para el gobierno, paros por todos lados, reclamaciones varias, y hasta ocupaciones de centros de enseñanza forman parte de nuestra vida cotidiana.

 

Lo curioso es el momento en que esto ocurre, no está la ley de presupuesto en discusión  por ejemplo, tiempos en los cuales las movilizaciones de los distintos grupos de poder en busca de sus reivindicaciones son parte de la escenografía diaria en nuestro país

 

Entonces bien si tomamos como cierta esta  afirmación, trataremos de dar nuestra visión de porque esto está ocurriendo.

 

Sabido es a esta altura la poca capacidad negociadora que han demostrado las actuales autoridades en los diversos ámbitos, desde la cancillería hasta el Ministerio de

Salud Pública, vale recordar el enojo de la ministra ante el reclamo de una funcionaria, o la situación en la que se encuentran las relaciones bilaterales con la República Argentina

 

Si a esto le sumamos el estrecho vinculo que existe entre el partido gobernante con la central sindical, y esa creencia de que todo debe resolverse en asamblea, como demostrando temor a ejercer el poder legítimo que todo gobierno democrático tiene para llevar adelante su proyecto de país, se genera a nuestro entender una sensación de fragilidad en el gobierno, algo  nada bueno claro está.

 

Pero esta situación no se genera gratuitamente tomemos en cuenta cual fue la postura histórica del hoy partido gobernante mientras fue oposición al gobierno de turno, un no a todo, y por el contrario sosteniendo a los cuatro vientos que cuando ellos accedieran al poder poco más que entraríamos en el paraíso terrenal, y se solucionarían todos los problemas.

 

Demagogia, así es como eso se denomina, decir a todos lo que quieren oír, prometer prometer prometer y luego ver como nos arreglamos.

 

Claramente y por el tiempo que reste de la actual administración esta será la situación reinante, todos comenzarán a pasarle facturas al gobierno en pago de cuanto ayudaron desde  diversos estamentos para la llegada del progresismo al poder.

 

Si tomáramos esto como una competencia de fuerza, diríamos que este gobierno errático, y dubitativo sin un horizonte claro en su futuro está perdiendo la pulseada, y  esta siendo cada vez más víctima de su vocación demagógica y de voluntarismo populista, algo así como que las culebras con las que debieron abrazarse para poder ganar han comenzado a morderlos

 

Carlos D Aguirre