GARANTIAS  REPUBLICANAS

 

 

El Fiscal de Corte Rafael Ubiria en su dictamen, consideró de inconstitucional el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas. Inmediatamente, el Ministro de Economía, Danilo Astori salió a decir que “es un dictamen totalmente desubicado en su enfoque” y se despacho con todo tipo de cuestionamientos hacia el funcionario.

 

No es este el primer caso en que el gobierno atenta contra el equilibrio que tiene que tener una sociedad democrática para que el modelo sea sustentable y seguro.

 

Los diputados del Frente Amplio, en solitario, votaron la semana pasada, una declaración en la Cámara de Representantes en la que cuestionan a la Corte Electoral acusándola de no ser imparcial ante la negativa de esta corporación a facilitar las urnas para una elección de la Intendencia Municipal de Montevideo.

 

Por otra parte el Tribunal de Cuentas  es permanentemente cuestionado por los jerarcas de las distintas secretarías de Estado. Los Ministros Rossi y Mujica entre otros, cuando su sus dictámenes no se alinean con lo que el superior gobierno quiere, no escatiman en poner un manto de dudas sobre la pertinencia de las opiniones del organismo.

 

Estamos ante un escenario especialmente peligroso.

 

Quienes tienen el poder se sienten dueños de él, en carácter absoluto no reconociendo ningún tipo de apartamiento de lo que la doctrina oficial determina.

 

La separación de los poderes del estado está en jaque.

 

El respeto por los organismos de contralor se debilita día a día.

 

Ministros opinando sobre temas judiciales, y agentes políticos del gobierno, de todos los rangos poniendo en duda la honestidad de aquellos que tienen como misión el controlarlos.

 

Es más, y peor aun, no se salvan ni sus propios camaradas como el ex diputado Chiflett cuando este asoma la cabeza para opinar distinto de los mandamases.

 

La República entra en un cuadro febril, que puede ser revertible solo si hay quien ponga orden.

 

El Presidente de la República es quien tiene que hacerlo.

 

Y, de una vez por todas, llamar a la responsabilidad a sus conducidos para que la cosa no pase a mayores.

Para que se pueda decir que en el Uruguay de 2007, están debidamente aseguradas las garantías republicanas. Cosa que hoy, no se da.

 

Alvaro Alonso