Aborrezco
cuándo se igualan las virtudes y defectos de nuestros partidos históricos.
Desconocer cuan vigente siguen siendo las diferencias de pasiones, orígenes,
visiones del Estado y concepciones ético-filosóficas produce la generalización
cuasi maniquea que calza a la perfección con la estrategia política del ya
tradicional de nuestros partidos como lo es el Frente Amplio.
Podrá
sostenerse que el aspecto más importante que nos distingue puede llegar a ser
la indivisible vocación de gobernar al país que contribuimos a fundar y que
intrínsecamente la historia obliga al aporte de los mayores sacrificios a la
hora de asegurar mayorías que legitimen un gobierno este mundo plagado de
dinamismo que por imperio del destino nos ha tocado vivir.
Obvio
resulta advertir el decaimiento en los estándares mundiales de calidad de vida,
las desigualdades, las dificultades y las desinteligencias que consolidan ese
novedoso concepto de globalización al que sin figurar en ningún manual nuestros
gobernantes están obligados a conocer.
En
la experiencia uruguaya, la coincidencia es exacta, el inmediatismo, la
dependencia externa y la demanda de
cambios profundos que esta revolución imprime, coincide con nuestra reapertura
democrática y presiona a quienes tienen repsonsablidades de gobierno a
llevarlas a cabo.
Y
de ahí esa espantosa diferenciación, por un lado los malos, los
“conservadores”, la derecha, haciendo el gasto en su aprendizaje y por el otro
la comodidad y frescura que da ser un mero espectador que fomenta y acumula por
el descontento y no se involucra en la construcción de políticas activas de
gobierno, procurando consolidar un halo de imputabilidad a la hora de asignar
las responsabilidades.
Sumémosle
los errores por todos conocidos, la nula adaptabilidad de nuestra sociedad y la
pésima comunicaicpon los logros obtenidos desde el 85 para acá y podrá comprender aunque sea alguna causa
de de los que reflejan las encuestas.
De
otra forma e hilvanando un razonamiento más lógico debería de tener mas
incidencia algunas actitudes que aparecen como pincelazos de una futura
administración frenteamplista y que por lo que vemos pasan desapercibidos en
nuestro diario vivir.
Auto
desmentirse en toda la campaña por ANCAP como si tal cosa, corregir sobre la
marcha las consignas de una supuesta venta, sostener la existencia de un
proyecto alternativo desconocido por los propios, aceptar los postulados
presentados por la Corriente de Izquierda, ser fiscal de la política de Bus y
aplaudir la de Fidel Castro, condenar las costumbres burguesas del gobierno
nacional y batir records de viajes al exterior o de confort en sus vehículos
oficiales, justificar a rajatabla la modernización en la recolección de
residuos y ser los abanderados de la oposición a que se instalen cajeros
automáticos en el BPS.
También
sus enfrentamientos adelantan el futuro panorama porque no han existido
conflictos más cruentos que los vividos en el seno de la Intendencia de Montevideo
o lo que actualmente se ventila dentro de su principal medio de prensa escrita.
En
fin la enumeración de las contradicciones seria interminable y por lo visto
inútil, ya que ni la confesión del Gral. Seregni sobre lo poco preparados para
gobernar inmutó a preocuparse para prepararse para el Edificio Libertad.
Será
el temple muy propio de los nacionalistas los que impidan una resignación, y se
preparen para una etapa en la vida del Uruguay que comienza en la próxima
elección, donde de nada valdrá apelar
ni a la demagogia ni la insensatez, y mucho menos pretender borrar algo
insoslayable para la cuidadadania en su conjunto como lo es nuestra cuota parte
de participación en este proceso histórico.
Ante la inminencia,
preparémonos velando nuestras mejores armas, esas que hacen únicos y únicos
constructores de una esperanza con asidero.
Sebastián Da Silva