Los vicios del poder

 

Luego de la victoria electoral de las agrupaciones de izquierda el último 31 de octubre se nos presentaba la duda de cómo se iba a dar la relación de los futuros gobernantes con el poder, respecto del manejo del mimo en cuanto al relacionamiento con los diferentes autores del espectro político y social.

 

Lo que se ha podido ver sobre este tema refleja situaciones y opiniones encontradas, lo que no debería sorprendernos, pero no sobre algún caso particular sino sobre actitudes y procederes de los representantes del gobierno electo y de quienes los apoyaron.  Es así que en una actitud conciliadora, aunque con un final anunciado, el presidente electo ofrece a los partidos tradicionales integrar su gabinete; ofrecimiento lógico por mas que creemos que el partido hizo lo correcto al no aceptar.  Pero en contrapartida y lejos de intentar conciliar las partes el Frente Amplio está teniendo una verdadera batalla interna en la discusión de las candidaturas a las elecciones municipales, dejando en evidencia la mezquindad del pensamiento de quienes han incluso llegado a perseguir el poder por intermedio de las armas, y que ahora que lo tienen solo se interesan por abarcar más poder sin realmente reparar en como canalizar este poder en servicio del bien común.

 

Es que si la conquista del gobierno y la campaña para conseguirlo por el Encuentro Progresista fuera un contrato sería absolutamente nulo por falta de causa, tendría vicios en el consentimiento porque el objetivo para el cual la izquierda se planteó acceder al gobierno quedó supeditado a la pura concreción del mismo valiéndose, además para esto de casi cualquier recurso que hubiera que utilizar.

 

El peor problema es que no han medido las consecuencias, no tuvieron en cuenta que después de dar el discurso esperado en donde indicara la ocasión sin importar realmente si se iba a poner en práctica o siquiera si se creía lo que se estaba diciendo; después de todo no pensaron que se iban a tener que hacer cargo, no pensaron que iban a tener que cumplir con aquello que habían dicho.

 

El ejemplo más claro de esto es como se va a dar la relación con los sindicatos, que todos sabemos que son células de poder frenteamplistas y que hace tiempo que no defienden los derechos de los trabajadores que los componen, que era aquello por lo que tanto se preocupaba Wilson.

 

¿Cuál va a ser la reacción de los sindicatos a los que se les prometió el mundo cuando hagan sus reclamos utópicos al gobierno y este no los pueda atender, o peor, cuales serán las consecuencias di el gobierno atiendo estos reclamos?

 

El lunes pasado el PIT-CNT se reunió para manejar la posibilidad de que el gobierno revisara  y revocara los contratos para la explotación de las bandas de comunicación para telefonía celular, a lo que Astori que fue consultado por la prensa, contestó que no se iban a revisar los contratos ya concedidos;  sin importar (y aunque sabemos que es mejor que no lo hagan) que esa fue una de las cosas que el frente utilizó en su discurso para la campaña electoral.

 

El descontento que este tipo de situaciones que sin duda se van a dar en reiteradas oportunidades va a requerir de la cordura que solo el Partido Nacional ha tenido en su proceder a lo largo de la historia.

 

Es ante este tipo de eventualidades que el Partido Nacional debe ser la voz de cordura.  El Partido debe ser, como siempre ha sido, quien garantice el orden en nuestra sociedad sin importar el costo político que eso pueda significar.

 

La razón de ser de un partido político debe ser antes que nada la búsqueda del bienestar para su país, sea desde el gobierno, o desde donde corresponde.

 

Es por eso que ante la evidente incapacidad de quienes dirigirán al país para coordinar ideas y trabajo en un objetivo común, es el Partido Nacional quien debe procurar construir y aportar las soluciones que el país va a necesitar, con la tranquilidad de saber que antes que nada, si a los blancos se nos necesita, los blancos vamos a estar.

 

Guillermo Cal