EL
CANDIDATO DE LA CAPITAL
Mientras
que la opinión publica asiste a las primeras escaramuzas del flamante gobierno
electo, centradas básicamente en la primitiva correlación de fuerzas votos , y
apoyos populares para acceder a cargos de poder, nuestro Partido Nacional
transita por estas horas a tomar imprescindibles definiciones sobre cuales
serán los elegidos para disputar las diecinueve intendencias municipales en la
elección de Mayo. Lo que para alguno pareciera
una infatigable e interminable campaña electoral, para los responsables
de asumir una oposición constructiva en nada mas ni nada menos que la
culminación de un proceso de renovación emprendido por los blancos en los
últimos cinco años. Es igualmente importante resaltar que del resultado
electoral de mayo surgirá el nuevo mapa de poder del Uruguay, que con las
cartas a la vista es imprescindible equilibrar.
Los
blancos aspiramos a una especie de co- habitación en
el poder, definido no de la manera que se conoce el termino en los regimenes
con elecciones legislativas en la mitad del periodo de gobierno sino que a
través de lo que permite nuestra Constitución Nacional, es decir compartiendo
las decisiones con las administraciones
comunales a lo largo y ancho de nuestro territorio.
Con
esta trascendencia y con el objetivo de
gobernar en dieciocho departamentos es que emprendemos esta tarea, de
forma tal que se afiancen gestiones exitosas a la vez que se permita el
surgimiento de liderazgos nuevos que le den nuestra impronta nacionalista al
quehacer gubernamental en el lustro venidero caracterizado por lo que nos gusta
denominar como un “refrescante y saludable llano”.
Si
en el interior aparecen los problemas por la multiplicidad de expectativas y
candidatos en nuestra Capital el quid de la cuestión es justamente lo
contrario: es encontrar un candidato con las suficientes credenciales que le
posibiliten tener una digna presentación
en el feudo más cautivo y tradicional del Frente Amplio.
Si
partimos de la máxima de que cada elección es diferente, encontraremos en este
2005, elementos mas que auspiciosos para continuar con nuestro crecimiento
electoral en Montevideo, donde es harto sabido que cuantitativamente es
imprescindible para poder lograr el Gobierno Nacional en el 2009.
En
primer lugar, el Frente no postulará ningún peso pesado; hasta ahora los
Intendentes de izquierda han sido nada mas ni nada menos que el Dr. Vázquez y
su carisma y el molde de Intendente de Montevideo que el Arq. Arana le ha
dejado su gestión. En ambos casos y por
causas bien distintas, la aprobación a sus respectivas gestiones ha sido
inversamente proporcional a sus logros de gobierno, obedeciendo
fundamentalmente al peso político que ambas figuras tienen en el laberinto
orgánico de la izquierda nacional.
Hoy
es bien distinta esta realidad y probablemente el aspirante al primer sillón de
Montevideo se dirima entre perfectos desconocidos o figuras más grises que
carismáticas.
Y
en segundo termino, sabemos el
significado del desgaste, 15 años sobran para cambiar una ciudad como la
nuestra y es evidente que la IMM hace agua por todos lados. Ni respeta sus
convenios sindicales, ni descentraliza, ni desburocratiza, ni ilumina, ni
limpia, ni baja los impuestos, ni arregla las calles.
Con
números y ejemplos muy variados vamos a tener centenares de argumentos para
contrarrestar esta lamentable realidad.
Por
tanto entendemos que para que nuestra presentación política sea lo
suficientemente atractiva y apabullante, los blancos de Montevideo deberemos
hacer las gestiones para colocar una primerisima
figura como candidato único, de esas que no hace falta ninguna presentación, un
dirigente al que se le pida el sacrificio para poder con su prestigio y sus
antecedentes como estadista lograr un apoyo extrapartidario
que lleve a una importante renovación de
los cuadros capitalinos en
Por
suerte nos sobran compañeros y compañeras con estas características, solo hace
falta entusiasmarlos.