Carnaval electoral

 

 

Ya que de carnaval hablamos y antes de comenzar el artículo de fondo, me gustaría hacer referencia al fallo del jurado departamental sobre el concurso de agrupaciones carnavalescas en la categoría murgas que premió a “La Catalina” con el primer lugar. Curiosamente o no, fue la murga que menos criticó la gestión del Gobierno Nacional y los méritos que el jurado le atribuyó para otorgarle el tan preciado galardón, fueron los de los valores artísticos, cosa inédita en un fallo de las carnestolendas capitalinas hasta el presente.

 

Es curioso como en esta era progresista varían los criterios, antes la presea se la llevaba la murga que más palo diera al gobierno de turno, pero como vemos el cambio prometido se está dando, no donde se anunciaba, pero que cambiaron, cambiaron, sino pregúntenle al FMI.

 

Pero vayamos al tema principal que es el del Carnaval Electoral en ciernes.

 

Ya el Súper Ministro Astori anunció que aflojaría la presión fiscal del IRPF en julio, que generoso y que cercano al año electoral casualmente.

 

Seguramente algunas otras medidas de características similares y de corte más simpático de las tomadas hasta ahora por la conducción económica frenteamplista, ya deben estar pensadas y almacenadas en el inescrupuloso arsenal  pre-electoral, al que campañas anteriores de la izquierda, ya nos tienen acostumbrados con sus promesas fáciles.

 

El año que viene es el último que la norma constitucional permite al Poder Ejecutivo aumentar los salarios a los empleados públicos y las jubilaciones a los pasivos. Yo no pretendo tener la bola de cristal, pero si tuviera que apostar, apostaría por que el gasto público, en lo que a retribuciones personales se refiere, seguramente tendrá un incremento importante, con un olorcito a dádiva  pre-electoral que llamará la atención hasta al más desprevenido; esperemos y veremos.

 

Pero todavía nos está quedando en el tintero como frutilla sobre la torta el “plan limosna” de Marina Arismendi, que ya lleva su segunda edición y sin lugar a dudas en vísperas electorales se instrumente el tercer capítulo de este culebrón progresista. Seguramente se llamará algo así como: “Plan de Emergencia, 3 Te Regalo Todo, Sí Querés Que Siga Votame” o algo muy parecido. Plan que continuará pagando con los dineros de los uruguayos trabajadores, los celulares, los tretra pack de vino y seguramente algunas otras

cosas todavía menos santas, de muchos de aquellos que no trabajan.

 

Seamos justos, hay compatriotas que hacen buen uso de estos asistencialismos, pero sepamos que esto es cortoplacista y no genera cambios estructurales en la pobreza endémica, aquello de “no regales un pescado, enseña a pescar”, está más vigente que nunca, pero bueno, los réditos para obtener el poder a lo que de lugar, indudablemente no son  los mismos. En su oportunidad ya lo dijeron muy claro: igual nos abrazamos con culebras y nos tragamos los sapos que nos tengamos que tragar con tal de ganar, creo que con esos criterios dichos por ellos mismos, gastar los dineros públicos en aras de perpetuarse en el poder no les quitará el sueño. En eso están.

 

Yo tengo la certeza de que Ud. lector, no está en esa actitud y seguramente aportará su granito de arena para que los uruguayos tengamos próximamente un gobierno en serio y no esto que se da malamente en llamar “El Cambio Progresista”. 

 

Javier Sala