DUALIDAD Y VERDAD

 

 

La semana pasada el Intendente Municipal de Montevideo, Arq. Mariano Arana, luego de una reunión con la dirigencia del PIT-CNT anunció que la comuna iba a implementar un plan de generación de empleo para alrededor de quinientos montevideanos. Más allá de las apreciaciones que podamos realizar sobre la iniciativa, sorprendió a propios y extraños la reacción de los dirigentes de la central sindical. Con una marcada expresión de felicidad, el Sr. Eduardo Pereira elogió el proyecto del Intendente.

 

Hace ya un mes, el Ministro de Trabajo y Seguridad Social, Dr. Santiago Pérez del Castillo, anunció un plan de similares características. Las diferencias con el anunciado por Arana radican en la cantidad de beneficiados por el plan (5.000 personas en el caso del elaborado por el gobierno y 500 en el de la Intendencia de Montevideo) y en los aportes a la seguridad social (exoneración de aportes patronales y aportes completos respectivamente). El Sr. José Balbo, representante del PIT-CNT en la Junta Nacional de Empleo, criticó duramente la iniciativa gubernamental calificando a las modalidades de contratación  que allí se anuncian como “contratos basura”. En esa misma oportunidad, Balbo expresó que al menos el actual Ministro de Trabajo tenía algunas ideas mientras que el anterior no había hecho nada al frente de la cartera.

 

De las situaciones referidas cabe hacer varias reflexiones.

 

Resulta, en primer término, de una injusticia extrema, las opiniones vertidas acerca de la gestión del Cr. Alvaro Alonso en su paso por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. En el período 2000-2002 se le dio una impronta social a la gestión ministerial que estuvo mayormente dada por la crítica situación por la que el país tuvo que atravesar y a la que hubo que atacar con la mayor de las eficacias. También es importante establecer que el Instituto Nacional de Alimentación representa más del 75 % del Presupuesto asignado quinquenalmente al Ministerio de Trabajo, por lo que hasta por imperio de las circunstancias se hace inevitable que la persona encargada de esa cartera tenga una atención especial para con el aspecto mencionado.

 

En el año 2002, se implementó en menos de un mes el Plan de Seguridad  Alimentaria que llevó un plato de comida caliente a más de 50.000 uruguayos durante el último invierno. Esto pudo llevarse a cabo rápida y eficazmente por una reestructura efectuada entre los años 2000 y 2001 de los programas del INDA que mejoraron notoriamente la gestión llevando a una mejor distribución de los recursos presupuestales asignados y pudiendo aumentar en un 50 % los beneficiarios del instituto contando con la misma cantidad de dinero. Cuando la urgencia fue una realidad, el Ministerio de Trabajo pudo estar a la altura de las circunstancias debido a que “la casa estaba en orden”. El Sr. Balbo parece casualmente olvidar además, que en marzo del año 2000 el Fondo de Reconversión Laboral estaba desfinanciado y los cursos para trabajadores en seguro de paro suspendidos por esta circunstancia. En pocos meses, el Fondo volvió a tener dinero y los cursos comenzaron nuevamente.

 

Otro aspecto que merece reflexión y que resulta alarmante, es la dualidad de criterios con los que se maneja el PIT-CNT para evaluar las iniciativas mencionadas respecto a los planes de empleo. Ambos reúnen características similares pero el de la Intendencia de Montevideo es una maravilla y el del gobierno es “basura”. A esta altura no es ningún misterio la filiación política de los dirigentes de la central obrera pero la actitud reseñada ya se encuentra con los límites de lo patético. ¿Acaso creen que los uruguayos somos tan tontos como para seguir creyéndonos el cuento de los malos y los buenos? Si una idea es buena o mala, lo será cualquiera sea su origen y deberá ser elogiada por sus virtudes y criticada por sus defectos. ¿Dónde está la preocupación sincera por miles de uruguayos que hoy no cuentan con un sustento?

 

Mientras actitudes como estas, impregnadas de mezquindad e interés político, sean las que marquen la tónica de nuestras acciones futuras, lejos estaremos los orientales de darles a nuestros hijos y nietos el país que merecen.

 

Alfredo Susena