MANEJE PARA PAGAR  2

 

En mi anterior artículo “MANEJE PARA PAGAR”, ejemplifiqué el concepto de que la I.M.M. considera el tránsito como una de las muchas formas que tiene de recaudar y no como un problema que preocupa a todos los vecinos, hoy voy a abundar en muestras de esta política fiscalista.

 

Hace algunos años compré un auto con matrícula de Canelones, como mi principal tarea profesional se desarrolla en ese Departamento, no cambié la chapa.

En el año 2002 en Montevideo imperaba el terror por la cacería desatada sobre los conductores, que hasta la credencial cívica se exigió coercitivamente, so pena de retirar las libretas, en una violación fragrante de la ley, como muy bien explicó el Dr. Gonzalo Aguirre: ningún funcionario público puede hacer aquello que la ley no mande expresamente. Los inspectores de tránsito violaban la ley por mandato expreso de las autoridades municipales, que yo sepa ellos no son funcionarios electorales.

Indudablemente cuando de dineros se trata, el estado de derecho no cuenta para la administración del Frente Amplio, de eso puede dar testimonio el Tribunal de Cuentas, en las constantes omisiones de dicha comuna.

El hecho es que cambié mi matricula a Montevideo para evitarme un mal trago. Al cabo de un año, me di cuenta de que el mal trago lo iba a beber todos los años al pagar la patente.

 

Durante los cuatro años que circulé con chapa de Canelones tuve solo dos multas, en un solo año con matrícula de Montevideo tuve cuatro, pagué más por concepto de patente que de multas. ¿Qué pasó?: ¿Cambió el conductor?, no, ¿Se alteraron mis facultades y me transformé en un infractor consuetudinario?, no, ¿Olvidé todo lo aprendido y comencé a manejar peor?, no.

¿Cuál es la explicación?, muy fácil, antes las multas iban a Canelones, la administración frentamplista no tenía chance de hacerse con el dinero y además los inspectores no cobraban su comisión. Al cambiar la matrícula pasé a ser una presa fácil para su voracidad recaudadora.  

Pero el tema de las multas no acaba acá, una de las tantas me llegó por correo un día sábado, decía que si pagaba antes de los diez días de “recibida” la notificación había un descuento en el importe, tres días después concurrí a pagar, cual fue mi sorpresa cuando se me cobró el importe completo, pregunté por que no se efectuaba la quita y la cajera me dijo que la notificación tenía fecha de emisión de más de diez días, le indiqué que decía de “recibido” no de “emitido”. No importó, si quiere vaya a quejarse al subsuelo a no sé que oficina de tránsito, fue la hosca respuesta de la tan bien paga funcionaria municipal.

 

En definitiva, al vecino le ofrecen un incentivo para que vaya a pagar, en su buena fe va y la Intendencia en su mala fe no cumple lo que prometió por escrito.

Desgraciadamente lo hasta aquí narrado no es lo peor, lo peor es que los inspectores de tránsito están para  fiscalizar y recaudar y no para educar y prevenir. Paso a explicarme.

 

El año pasado se efectuaban reparaciones en la rambla a la altura de Malvín, ahí había un desvío hacia arriba, uno subía y al llegar a Aconcagua había otro desvió para retornar a la rambla. El caso es que yo debía seguir hasta Av. Italia Vieja por lo cual no desvié por Aconcagua, un inspector veterano que allí había, en forma intempestiva, gesticulando y haciendo sonar su silbato me indicó parara. Se acercó y me imprecó si no había visto el desvío, a lo cual contesté que yo no debía retornar a la Rambla, debía seguir hacia Estanislao López, su reacción fue escueta, me pidió la documentación y me puso una de las tantas multas mencionadas.

Cuando terminó le dije: ya me puso la multa y ahora que está más tranquilo me puede explicar por que hay dos inspectores aquí, donde los coches circulan a 30 Km. por hora para hacer la maniobra del desvío y no están en Coimbra y Gral. Paz donde hace unos días murió una muchachita. Si Ud. y su compañero se parasen ahí, con solo verlos los conductores reducirían su velocidad, no le parece que serían más útiles que acá. La respuesta fue terrible: nosotros no estamos para prevenir, estamos para fiscalizar, “sic”. Se podrán imaginar que ahí terminé la conversación. Subí la ventanilla y seguí rumbo a Estanislao López, con una ira y una frustración que me hicieron olvidar la bronca de la multa.

 

Por suerte mi razonamiento de aquel entonces parece que también cruzó por alguna de las iluminadas mentes de los encargados del tránsito en Montevideo, no se crean que fue inmediato, demoraron bastantes días.

En fin, es triste, tenemos un gobierno del Frente Amplio en la capital que antepone la recaudación a la seguridad y la vida de los vecinos y lo que es peor, imparte instrucciones explícitas a sus empleados que así lo demuestran.

 

Desgraciadamente hay más ejemplos y  supongo que los demás montevideanos tienen los suyos.

 

Espero que estas notas no solo sirvan para obligar al Intendente Arana a bajar la presión fiscal sobre los que sufrimos su administración, sino  que tome conciencia del problema y vele por nuestra seguridad en el tránsito.

 

Arq. Gustavo Barrios