Un grato recuerdo

 

Para todos aquellos que tenemos un poco más de treinta años, no nos son ajenos los nombres de programas periodísticos, tales como Prioridad, o en Vivo y en Directo.

Si bien ya son algo lejanos en el tiempo, son inolvidables algunos debates, Wilson Ferreira, Seregni, o aun anteriores como el de Tarigo, y Bolentini en ocasión de discutirse sobre el plebiscito de 1980, que culminaría con la aplastante victoria del no, primer mojón importante en la reconquista de la democracia.

Pero el objeto de este articulo no es hablar sobre la historia de la tele, sino de cuanto extrañamos, este tipo de programas donde se discutía cara a cara, y sin condicionamientos los hechos que marcaban el acontecer nacional, y cuanto ayudaban a la opinión pública en la comprensión de los hechos ocurridos en el día a día.

Esto además tenía otra virtud, generaba en la gente un espíritu crítico, un control más en la tarea de los gobernantes, quiénes tenían como custodios de sus intereses a un pueblo informado que los vigilaba celosamente en sus tareas, y les haría saber el porqué de su descontento con  un fundamento sólido

Pero cambia, todo cambia, y eso parece ser tan solo un grato recuerdo de una sociedad que ya fue, hoy el análisis político y la confrontación de ideas parecen ser cosa del pasado.

Lamentablemente vaya a saber porque razones, hoy no se discute seriamente sobre el acontecer nacional, y no se debate sobre temas que nos importan a todos, parecería que no es rentable un programa donde se pueda cuestionar la realidad que nos toca vivir, como si todo estuviera fantástico, y no hubiera nada que discutir, cuando sabemos que esto no es así.

Es muy difícil de explicar la sensación que siento al enfrentarme a esta situación, la teoría de los buenos y los malos está ganando la batalla, está enfrentado cada vez más a la sociedad, y lo que es peor esta igualando para abajo.

Daría la sensación de que  el que piensa pierde.

La manipulación de la información perjudica como siempre al más humilde, otro de los valores primordiales de nuestra sociedad parece estar cayendo, en el pasado nos enorgullecíamos de nuestra cultura y espíritu crítico, hoy parece que nos enorgullecemos de que solamente nos digan lo que queremos escuchar, o nos muestren lo que queremos ver, además de mostrar como malos a quienes nos oponemos a que esto sea así.

Es hora que nos revelemos ante esto y demostremos a quien quiere digitar nuestra manera de pensar que aun está ante un pueblo inteligente, y no ante un rebaño de ovejas.

Carlos D Aguirre