EL gas huele mal

 

 

Hablar sobre los inconvenientes que ha tenido la población con el suministro de supergás en estos tiempos de administración invernal progresista, creo que huelga. Todos sabemos del tema y seguramente la inmensa mayoría lo hemos padecido.

 

Es inconcebible que el Ente encargado de los combustibles derivados del petróleo haya parado, para efectuar mantenimiento, la refinería de gas licuado de petróleo al inicio del invierno, ¿no hubiera sido mejor en primavera o en verano con un consumo mínimo del producto producido?.

 

Es inconcebible que durante los años anteriores se estimulara el consumo de supergás  por parte del Gobierno y no se tomaran las medidas para satisfacer esa demanda  agregada.

 

Es inconcebible que se importara el gas licuado desde la Argentina, un país que tiene una crisis energética enorme y que ya tiene antecedentes de no cumplir sus compromisos comerciales de suministro internacionales, priorizando sus necesidades a los contratos asumidos (sino pregúntenle a Chile).

 

Es inconcebible que además de importarlo de Argentina, los tiempos de importación no estuvieran ajustados a las demandas del mercado y no se hubieran tomado medidas para tener un margen que absorbiera cualquier desfasaje.

 

Es inconcebible que todo esto se le pasara a un director o a dos, pero no a todos.

 

Es inconcebible que al Ministro Lepra que es un hombre de los combustibles en la actividad privada, se le escapara todo esto.

 

Es inconcebible que al Presidente de ANCAP, con años dentro del Ente y se suponía un experto en la materia, se le pasara por alto.

 

Es inconcebible que al Sr. Sendic, que se supone está ahí por su conocimiento del tema ANCAP (recordemos que su currículo fue que promovía el plebiscito para no asociar  al Ente con otros operadores, eso si de PEDEVESA ni hablamos y de diputados frustrados en cargos ejecutivos tampoco), no se dio cuenta.

 

Es inconcebible que le echen la culpa al gerente general y no renuncien los cargos políticos que son los fusibles naturales cuando pasa un error tan garrafal (muy aplicable lo de garrafal a este caso).

 

Si esto hubiera pasado durante un gobierno que no fuera de izquierda, seguramente el escándalo sería mayúsculo, pero acá se arregla todo con el Ministro Mujica saliendo a justificar lo injustificable y decir que la imprevisión viene de años atrás. Sr. Mujica no insulte el intelecto de los uruguayos, cerrar la refinería al inicio del invierno y no importar el producto en tiempo y forma, no es de la supuesta “herencia maldita”, es solo otro ejemplo más de la “ineficiencia maldita” a las que nos tienen acostumbrados un día si y otro también el gobierno progresista.

 

Parafraseando la obra Hamlet  que dice “algo huele mal en Dinamarca”, nosotros decimos “algo huele mal en La Teja” y no es precisamente el Miguelete.

 

Agustín Cobas