Si
alguna duda permanecía viva en algún incauto, sobre el estado de cosas que
reina en Cuba, la concurrencia del barbado dictador a la cumbre de Presidentes
del MERCOSUR, sirvió para que en dos sucesos diferentes pero igualmente
ilustrativos protagonizados por tan tristemente célebre personaje, quedara en
evidencia que se estaba en presencia del tan cruel como despótico tirano, al
cual en algunos ámbitos se le vanagloria como el gran idealista.
Es
asi que gran molestia le causó la carta que el Presidente de Argentina le
quisiera hacer llegar a su arribo, y que en primera instancia se negara a
recibir, en un gesto de increíble intolerancia, falta de respeto y cortesía
para con el anfitrión.
En
el contenido de la mencionada carta se le reclamaba la autorización para que
una abuela cubana de nietos argentinos tuviera la posibilidad de encontrarse y
poder conocer a su familia más cercana ya en el ocaso de su vida.
A lo anteriormente dicho, se le suma el
entredicho mantenido con un periodista cubano que le interrogó al respecto,
recibiendo como respuesta la brutalidad de la “seguridad” de Castro, los insultos y la burla mezclada con la ira
del octogenario líder, y la denostación junto a la intención de ridiculizar al
interlocutor, que se atrevió a preguntarle directamente sobre un tema que no
quiere hablar y le incomoda, en razón de la más absoluta falta de argumentos
sólidos desde un punto de vista humanitario que sustente su posición al
respecto.
Como
respuesta a estos acontecimientos que “desacomodaron” al tirano isleño del
Caribe, no encontró mejor opción que un ceño fruncido y un gesto duro cuando
saludara en público al remitente de tan mentada carta, y ocupar minutos de sus
ya conocidos extensos discursos, para justificar su reacción destemplada con el
periodista cubano, tejiendo una película de “enviados pagos por el imperio
yanqui”, que lo vinieron a importunar, para distorsionar su imagen de líder de
la libertad.
Cabría preguntarse cual es el verdadero motivo de su presencia en una cumbre del MERCOSUR, pero esa respuesta la tiene que dar esta nueva alianza ideológica de la América del Sur, que mira con simpatía y devoción a líderes tan patéticos como pasados de moda, en un mundo que dejó atrás hace mucho tiempo la discusión entre la derecha y la izquierda, luego que el estandarte de tal ideología se despatarrara en forma incontrastable.
En verdad lamentable...tan lamentable como el cierre
del discurso de nuestro Presidente en la oportunidad, recurriendo a dichos de
un revolucionario argentino, que llevó sus iluminadas ideas a otros suelos
(Cuba, Bolivia, Angola, etc), siendo tan rico el patrimonio de pensadores orientales, que le podían haber
dado un buen sustento a su oratoria.
Evidentemente pudo más el deseo de congraciarse con
los presentes aludiendo al Che Guevara, que valerse de intelectuales uruguayos,
aún de la misma ideología del Presidente, para que nos pudiéramos sentir
representados.