Soy comerciante, no trabajo
Sin dudas
era difícil resumir en el título el sentir que motiva este artículo, pero creo
haber dado en el palo.
El Centro
de Montevideo, hablando por supuesto del llamado centro comercial y no
geográfico, es un conglomerado comercial muy diverso, fruto de locas pasiones,
visionarios, hombres de negocios y por supuesto miles de PYMEs. Intendencia
tras intendencia del Frente Amplio hemos asistido a innumerables propuestas que
podríamos catalogar de barrabasadas, desde flechar 18 de Julio al mamarracho de
la Terminal de ómnibus en plena Plaza Independencia, una maraña de chapas y
fierros antiestéticos que pretenden justificar un sistema de trasbordos
inconveniente y para nada práctico.
Por
supuesto allá a lo lejos resuenan aun las promesa del otrora Intendente Vázquez
con su triplicación de la iluminación en 1 semana o la rebaja del boleto del
40%. Ni que hablar que el maltrecho Arana se propuso en su mandato, además de
endeudar a la IMM, hacer profundos cambios, pero como las raíces que nunca
temblaron con este gobierno, Arana no pasó más allá de alguna normativa sobre
cartelería e iluminación y, aunque no para el Centro, las ya famosas promesas
de cisnes en los arroyos de la capital.
Pero, ¿son
las Intendencias corruptas del Frente Amplio, colmadas de amiguismos y
endeudadas hasta los US$ 100 Millones las culpables de todo?. Aunque
políticamente nos gustaría tener por seguro que son en exclusiva las
responsables, hay que ser claro y decir que no.
¿Ud.
compra en el Centro?, ¿a qué hora va de compra en el Centro?, ¿qué días?. Es bastante probable que responda a estas
preguntas diciendo que efectivamente compra alguna vez en el Centro y que por
lo general lo hace en horarios fuera de oficina, luego de su trabajo o rara vez
antes de comenzar la jornada. También diría que los fines de semana no va al
Centro y pasea por algún otro lugar y gasta por supuesto en algún otro lugar.
Pues bien,
a excepción de las confiterías, algunas librerías y muy contados otros
negocios, la vida comercial del Centro transcurre de 9 a 17 horas y de lunes a
viernes. Es decir que los comerciantes hacen el mismo horario que Ud. en su
trabajo, por ende las ventas se ven reducidas al máximo ya que Ud. debería
escaparse de su trabajo para comprar durante la semana. Claro que algunos
comerciantes han extendido los horarios hasta las 18 o 18:30, horario que
tampoco resulta de lo mejor ya que es muy común el hacer horas extras en
nuestras oficinas y por ende también salimos a esas horas.
Por otro
lado los fines de semana el Centro se transforma en una ciudad fantasma, los
comercios cerrados sábados y domingos. Y si!, los comerciantes deben
descansar….. ¿de no vender durante la semana?.
Cuando Ud.
dispone de tiempo y le gustaría salir a recorrer el Centro, como antes lo
hacía, hoy no encontrará más que una ciudad muerta, con algunas confiterías
abiertas pero nada para comprar y por si fuera poco con las restricciones de
electricidad, una ciudad a oscuras.
Si quienes
tienen capacidad de gasto, o sea los que trabajan, están en sus oficinas de 9 a
18hs., ¿no sería lógico tener abierto mi negocio de 8 a 19hs.?, ¿no le parece
mejor Sr. comerciante?. Si quienes tienen capacidad de compra trabajan de lunes
a viernes, ¿no sería lógico abrir los fines de semana para captar la atención
de éstos y potenciar mis ventas?, ¿no le parece Sr. comerciante?.
Pero no!,
los comerciantes creen que ellos en el Centro deben mantener el mismo ritmo de
trabajo que los demás, cuando en realidad es al revés. Por que cuando el Centro
trabaja,…. no compra, no gasta y mi negocio necesita de quienes compran y
gastan. Pero claro, irme de paseo a la rambla con el mate o por los shoppings
(mi competencia) es más importante que hacer de mi negocio algo más rentable.
Total!,… después me quejo que los demás tienen la culpa de que los negocios en
el Centro cada vez venden menos, por que los Shopping nos matan, los impuestos
no matan, ahora las restricciones de electricidad, la poca seguridad y hasta
los recorridos de ómnibus.
Un amigo
dueño de un kiosco me contaba su secreto. El kiosco no era muy grande pero le
permitía vivir muy cómodamente. “Yo tengo poco pero de todo. Si a las 11 de la
noche la señora se queda sin sal, yo tengo; si le falta una aguja, yo tengo; si
necesita café a las 7 de la mañana, yo estoy abierto y tengo… y si el domingo a
las 4 de la tarde necesitan cerveza o refrescos un grupo de amigos, yo estoy
abierto y tengo”. Y me acotaba…. “…después llega marzo y me tomo el mes
completo de vacaciones con mi familia gracias al kiosco”.
La IMM hace
todos los esfuerzos posibles para ahogar los comercios del Centro, de mil y una
forma, pero los comerciantes poco necesitan para cometer suicidio. ¿Por qué en
vez de un día del Centro no tratamos que el Centro tenga nuevamente todos los
días?.
Sobre todo
recuperar los fines de semana que son el momento cuando el paseo se presta y la
familia está en la casa. También darle a la gente que trabaja en el Centro y se
queda con las ganas de “gastar” nada menos, la posibilidad de gastar el escaso
dinero en los comercios del mismo Centro. Si movilizamos la actividad comercial
volverá no sólo la gente sino la belleza del Centro y como añadido hasta el
Ministro del Interior se verá obligado a poner mayores controles y aumentar la
seguridad.
¡Déjenme
volver al Centro!
De los
Shopping, el calzado deportivo de $6000 y las remeras de $1500 hablaremos en
otra oportunidad.
Juan Vital