El
Presidente de la República convocó al Consejo de Ministros para hacerle saber a
los Secretarios de Estado cual es el contenido de una supuesta Reforma del
Estado a ponerse inminentemente en marcha.
Luz,
cámara, acción.
Se
armó el tinglado, se preparó a la prensa y se montó el fantástico espectáculo
que viene representando el gobierno hace ya un año y medio.
En
la jerga teatral, la obra sigue en cartel.
El
asunto, sin embargo, no supera lo escenográfico.
Es,
tan solo, un poco mas de utilería.
Todo
empezó con la fastuosa performance del inicio del mandato al pie de la
escalinata del Palacio Legislativo el primero de marzo del año pasado.
Siguió
la farra con las carpas y tolderías que se instalan para ir al interior a hacer
de cuenta que se trabaja en el famosísimo País Productivo y otras menudencias
virtuales.
Lo
decepcionante es que el tiempo pasa, y todo sigue igual.
Se
nos podrá decir que en algunos casos es mejor que sea así, pero no podemos
con nuestra inquietud de querer ver al
menos un ensayo de cambio.
Como
para ver si funciona.
Pero,
nada.
Nada
de nada.
El
tanteador indica: Promesas: 1:000.000. , Reformas: 0.
Repasemos:
En
área de la Salud, se dijo que sería en el 2005, luego en el 2006, pero ya se
anunció de que “en realidad es una tarea para más de un período de gobierno”.
De
la Reforma Tributaria podemos decir que
parece no poder salir del pantano de contradicciones y reclamos intestinos del
mismo Frente Amplio.
Del
ya nombrado “País Productivo”, poco, poquito y nada.
Se
anuncian reformas en la Educación y la Defensa. Muchísimo ruido, muy pocas
nueces.
Ahora
Vázquez les entregó a sus Ministros un documento en el que se “exponen las
bases de lo que será la reforma del Estado que el gobierno espera implantar a
partir de setiembre de 2007”.
Se
anuncio, que, como no podía ser de otra manera, se trata de “un borrador
abierto a cambios”.
Se
dijo además, que se trata de la “madre de todas las Reformas”.
Se
agrego que se trata de un “proyecto
comprometido con metas de producción ,trabajo y de crecimiento con
justicia social”…
Como
todo lo visto hasta el momento, el planteo parece ser, al menos, poco serio.
Ni
un punto, ni una coma.
Ni
una propuesta seria.
Tan
solo un repetido saludo a la bandera, plagado de lugares comunes y expresiones
de interés.
Algo
vació, hueco, inoloro, incoloro e insulso, como todos los actos del Gobierno.