LA TAPA A LA OLLA

 

 

El gobierno se equivoca feo al tratar de controlar la inflación con la ingenuidad de creer que al rebajar tarifas y algunos precios, la situación pueda ser controlada.

 

En el mejor de los casos se puede esperara un congelamiento del Índice de Precios al Consumo, pero no que se esté corrigiendo el fondo del problema.

 

Resulta patético, por otra parte el discurso del Ministro Mujica que le hecha las culpas a la fábrica de cerveza y a la especulación de los comerciantes de lo que hoy pasa con uno de los indicadores a los que los uruguayos le tenemos más miedo.

 

Astori, preocupado por las encuestas de opinión, por la interna del Frente Amplio y por el gatillo salarial que lo obligara a tomar medidas salariales de ajuste, se ve al borde del precipicio.

 

Pero la culpa es suya.

 

Es suya por haber contemplado todo tipo de aumentos al gasto desde su presupuesto quinquenal a la fecha.

 

El crecimiento de las erogaciones del estado es escandaloso.

 

Y hoy, empezamos a pagar el alto costo de la irresponsabilidad de esta administración.

 

Siempre el mismo error.

 

Cerrar los ojos para no ver.

 

Como con las denuncias de corrupción que pesan sobre el gobierno en los casos de los casinos, de las balas de Irán y de la valija del gordo venezolano que ahora nadie conoce.

 

Es la técnica de tapar la olla para no someterse a los males que de ella puedan aflorar.

 

El gobierno tiene en su soberbia la peor compañía.

 

El camino elegido fue muy malo.

 

Ante un crecimiento de los niveles de actividad y de recaudación por imperio de una coyuntura excepcionalmente favorable, en lugar de atacar los temas estructurales, se eligió el alegre camino de la dadiva y el gasto desmedido.

 

No escapamos a la regla universal.

 

Normalmente el socialismo deja como legado presupuestos descontroladamente abultados, que oprimen el desarrollo económico sostenible.

 

La inflación es un síntoma preocupante de algo que no funciona bien: El gasto público.

 

El peor remedio que se le puede administrar es ignorar su desproporción.

 

Y peor aun, es pretender resolverlo con instrumentos fotográficos, que no van a tener el efecto que se dice perseguir.

 

Alvaro Alonso