Que difícil

 

Todos los partidos políticos ocupan distintos papeles dentro de la sociedad, luego de cada acto eleccionario.

 

En esta oportunidad el Frente Amplio como ganador en octubre ostenta el gobierno, el Partido Nacional después de su histórica votación  lidera la oposición mientras el Partido Colorado y el partido independiente se encuentran un poco a la expectativa de lo que sucede entre los antes mencionados  para actuar en consecuencia.

 

Allí es donde nace la disyuntiva para nuestro partido, de cómo encarar su rol al frente de los opositores a la administración Vázquez.

 

Sabido es que por distintas circunstancias ese ha sido el lugar que nos ha tocado ocupar la mayoría de las veces, sin embargo con un gran sentido de responsabilidad hemos cumplido con nuestro deber con el país por encima de todo, y hemos gustosamente colaborado para que saliera adelante, sin sonrojarnos por costos políticos que se pudieran pagar luego de tomada una decisión que creíamos era buena para todos.

 

Que difícil es actuar de esa manera cuando nos enfrentamos a un gobierno sordo y necio que se encuentra aun embriagado por el triunfo electoral.

 

Dando la impresión de  no comprender el juego de la democracia, donde el que gana no aplasta a quienes se le enfrentaron sino por el contrario, les respeta y da cabida en pos del bienestar general, conocido es que las unanimidades nunca son buenas.

 

Lo que debemos comprender es que no podemos pedir a  los partidos políticos  cuya concepción ideológica está basada en un verticalismo militarista propio de los regímenes totalitarios tal es el caso del  Frente Amplio, que comparta nuestra visión de cómo hacer política,  sabiendo que el nuestro ha sido el partido de las libertades por excelencia, y vaya si a lo largo de la historia lo hemos demostrado.

 

Las fuerzas progresistas han hecho durante  sus casi ocho meses de gestión oídos sordos a las iniciativas y reclamos de la oposición, por más coherentes y justos que estos fueran, en pos de instaurar su modelo de país, cada vez más desdibujado e inconsistente, debido a la ya endémica ineptitud de quienes deben llevarlo a cabo.

 

Tal como están las cosas, teniendo bien claro que ni la más brillante de las ideas va a hacer reflexionar al gobierno sobre su postura frente al espectro político, debemos estar bien atentos para denunciar los errores que están cometiendo, tener habilidad para describir a la población cual es la situación actual, y  demostrar que el tan manido cambio del que se habló hasta el hartazgo brilla por su ausencia.

 

Este trabajo de hormiga nos espera de aquí a las próximas elecciones donde seguramente  el pueblo ya desencantado del canto de las sirenas que escuchamos hoy, verá sin duda en el Partido Nacional la única opción de gobierno coherente y viable que vuelva a hacer del Uruguay un país en serio.

 

Carlos D Aguirre