¿y
después...?
El sábado pasado, 21 de
octubre terminó la esquila correspondiente a la zafra 2005, con pena y sin
gloria. El resultado fue por un lado el aumento respecto de la zafra 2004, del
32 % más en los kilos de lana obtenidos,
fruto del esfuerzo en el cuidado y de la buena sanidad de la majada y del clima
propicio este año para esta producción; y por otro lado el magro resultado
económico, con repercusión en el valor agregado por no realizar en la estancia
el acondicionamiento de la lana, y con dolor admitir la consiguiente pérdida de
calidad en la presentación del lote.
En
la zafra pasada pudimos comercializar nuestra producción a US$ 2.28 el
kilogramo de vellón, hoy tenemos la oferta de US$ 1.50 el kilogramo, esto es
una disminución del 34 % en el precio respecto de la zafra pasada, precio que
aceptaremos porque somos productores y no especuladores, vendemos en el momento
de la esquila. (Si fuésemos especuladores también venderíamos por aquello de la
ley de mercado de vender en baja y de comprar en alza.) En otras palabras,
produjimos un 32 % más y obtenemos 13 % menos en dólares y 24 % menos en pesos:
En 2004 100 kilos a US$ 2.28
produjeron US$ 228
En 2005 132 kilos a US$ 1.50
produjeron US$ 198
Disminución US$
30 = 13.15 % versus zafra 2004
Si
este resultado lo midiéramos en pesos uruguayos, el resultado sería el
siguiente:
En 2004 US$ 228 a $ 26.10
resultaron $ 5,950.80
En 2005 US$ 198 a $ 22.75
resultaron $ 4,504.50
Disminución $ 1,446.30 = 24.30 % versus zafra 2004
El
tipo de cambio es la cotización del dólar billete comprador de pizarra en ambos
momentos, según publicado en Búsqueda N º 1277, página 36, del 4 de noviembre
de 2004 y Búsqueda N º 1326 , página 24, del 20 de octubre de 2005.
Por
otra parte el costo de la esquila se incrementó de US$ 0.75 a US$ 0.80 entre
ambas zafras, es decir un aumento de 6.67 % medido en dólares y una disminución
de 7.02 % medido en pesos.
Es
bien claro que mientras todos los costos de producción aumentaron en dólares nominales,
los ingresos derivados de la venta de lana disminuyeron. Pero también
disminuyeron los ingresos en pesos de los trabajadores de la esquila, a pesar
de que en dólares aumentó la tarifa.
A
esto hay que agregar una segunda consideración. Este año no hemos hecho el
acondicionamiento del lote en la estancia, por tanto la presentación de la
producción bajó en calidad y también bajó el valor agregado en el
establecimiento. Veamos la razón de esto.
El
premio por acondicionamiento que paga el comprador, establecido por la Cámara
Mercantil de Frutos del País, para la zafra 2005, es de US$ 0.02 el kilogramo
de lana vellón cuando se hace el acondicionamiento y se certifica con la grifa
celeste, procedimiento utilizado por nosotros en años anteriores. Por otro lado
el costo que cotizó la empresa de esquila para proceder a la limpieza de los
animales previo a la esquila y poder acondicionar con grifa celeste fue de $
6.00 por animal, es decir US$ 0.264. Desde que el rendimiento promedio en
nuestro establecimiento es de 5.2 kilogramos por vellón, el premio resultante
sería de US$ 0.104 por animal, por lo tanto hubiéramos perdido US$ 0.16 por
animal esquilado si hubiésemos procedido a acondicionar el lote con grifa
celeste como se acostumbraba.
Algunos
productores y asesores de productores dicen que esto es derivado de la
inflación en dólares en este último año, otros dicen que disminuyó la
competitividad. Los economistas y asesores del gobierno se enfrascan en sesudas
explicaciones para justificar de que no hay falta de competitividad y que los
precios están alineados con los de la región.
Para
nosotros, el ejemplo es suficientemente elocuente y para que cualquier persona
entienda que perdimos un 24 % de ingresos a pesar de aumentar la producción un
32 %, que los esquiladores tuvieron ingresos menores al año anterior a pesar de
trabajar más, y que el país cederá horas de trabajo en beneficio de las que
ganarán trabajadores de otros países que realizarán el trabajo que no hicieron
los uruguayos.
Si
todavía hay alguien que no entienda lo que sucede en el Uruguay luego de
mirarlo a través de este ejemplo,
entonces quizás tendrá que intentarlo revolviendo en los libros de texto de la
Facultad de Ciencia Económicas de los
años 60 y 70, donde pueda encontrar las definiciones acerca de lo que significa
“la pérdida en la relación de los términos de intercambio”, que
explicaban estos fenómenos. Pero a buen entendedor....
No,
pocas palabras no bastan. Porque parece que seguimos tropezando con la misma
piedra. Seguiremos reclamando unos (los productores) y argumentando otros (el
gobierno) hasta que sea tarde y venga el desastre. Recordemos que ya pasó con
quienes fueron endilgados de marcianos por no creer en la tablita del Cr.
Valentín Arismendi y en noviembre de
1982 nos despertamos con la mitad de los uruguayos fundidos; recordemos que ya
pasó con los “malos uruguayos” que reclamaban por el atraso cambiario y la
pérdida de competitividad y no comprendían las bondades de la política
económica y monetaria del Cr. Alberto Bensión y en junio de 2002 el país se
paralizó. Ahora, el Cr. Danilo Astori nos repite la misma receta. Sólo falta
preguntarnos ¿cuándo será el quiebre de esta política monetaria? Cuando suceda,
las disculpas y las razones del ministro no serán de recibo, el mal estará
hecho y el ministro se irá y otro vendrá que malo a éste lo hará y el
pueblo sufrirá.
Tenga
claro el lector que acá no perdemos todos, que cuando alguien pierde es porque
otro gana, ¿ quién está ganado ahora?
No,
pocas palabras no bastan. Como muestra no basta un botón y vaya otro ejemplo de
ir contra la corriente, con soberbia gubernamental y sin sensibilidad para las
necesidades de los gobernados.
El
domingo 15 de octubre de 2000 comenzó la pesadilla para el productor Carlos
Enrique Arbiza, pues estaba preocupado porque un novillo de un año y medio
estaba enfermo. Pesadilla que se extendería primero a todos los productores de
Artigas y luego a todo el Uruguay. La aftosa nos llegó desde Río Grande do Sul.
El
diario El Observador titulaba: “Confirmado: Es Aftosa”, y una semana después
“Pesadilla”, luego: “Cambio de estrategia – Habrá combinación de rifle y
jeringas”. Se cerró el departamento, se sacrificó el rodeo infectado y se
sacrificó comercial y moralmente a Carlos Enrique Arbiza y luego a todos los
productores de Artigas por varios meses, hasta que pareció que la crisis se
superaba.
En
la República Argentina mientras tanto, las autoridades nos ocultaban
información acerca de su estado sanitario, lo cual era relevante para la toma
de nuestras decisiones. El Dr. Gonzalo Chiarino Milans al regreso de un viaje a
la Argentina trajo la noticia: había aftosa a escasos kilómetros de distancia
se detectó el virus. El martes 24 de abril de 2001, se verificó un brote de
aftosa en el departamento de Soriano. Durante semanas se discutió si había que
vacunar el rodeo bovino nacional contra la fiebre aftosa o aplicar el rifle
sanitario. Lo cierto es que mientras se discutía que hacer, la aftosa se
propaló y nos golpeó y fuerte. Las pérdidas fueron trágicas, pero los
productores volvimos a empezar. Los uruguayos estábamos solos. Eduardo Blasina
editorializaba en el suplemento Agropecuario del diario El Observador: “...a
estas decisiones habría que agregar el análisis de otras medidas. A la aftosa
hay que tomarla con la misma actitud que si se tratara de una guerra, y una
particularmente difícil porque se pelea contra un enemigo invisible. En esa
guerra, la comandancia ha tenido actitudes titubeantes...” Pero parece mentira, otra vez estamos con la
misma discusión, antes era si vacunar o no, ahora es si adelantamos tres meses
o mantenemos los planes anteriores, de acuerdo a la información que venga de
Brasil. Por favor, en esto los uruguayos seguimos estando solos. Los
gobernantes deben actuar y rápido. Recordemos la idea que tanto gustaba a la
gente de este gobierno de que la causa de los pueblos no admite la menor
demora. Pero el gobierno está ausente, a miles de kilómetros de distancia y a
miles de kilómetros de entender la importancia del momento que estamos
viviendo.
Cuando las desgracias
ocurran, las disculpas de los funcionarios no nos servirán, pues nos afectarán
a nosotros y a nuestras familias. ¿De qué forma nos van a compensar cuando nos
causen el daño? No, no nos compensarán porque no lo hicieron en el pasado y
además no entienden o no quieren entender lo que es obvio.
Podremos
resistir las sequías y las inundaciones, las heladas y la canícula, los
aumentos o disminuciones de precios de nuestros productos y de las materias
primas producidos en los mercados internacionales, lo que no podremos es seguir
resistiendo el daño provocado por la soberbia o por la negligencia de los
gobernantes. O será que estos gobernantes todavía piensan como Viglietti cuando cantaba:
Esta tierra es de nosotros
Y no del que tenga más
Que si las manos son nuestras
Es nuestro lo que nos dé
¿y
después...?
Carlos
M. Cobas