EL REGRESO DEL VIEJO TORDILLO
En esta semana que transcurrió, la Lista 903 realizó
formalmente el lanzamiento de su campaña electoral con miras a las elecciones
internas del 27 de junio. Con la presencia en nuestra sede de Jorge Larrañaga
es que los blancos que conformamos esta ya histórica y esencial columna del Partido Nacional comenzaremos a
trabajar por una necesaria renovación de nuestra colectividad política que
pueda contagiar y alcanzar al resto de los uruguayos.
Esta última tal vez sea la mayor de las motivaciones que
como grupo político nos mueven y nos entusiasman a encarar este nuevo desafío.
Y no es novedosa para nuestra Agrupación política, porque ha sido desde nuestra
fundación hace ya diez años, uno de los principales desvelos al momento de
plantearle a la ciudadanía cuál iba a ser la propuesta que ofreciéramos.
Creemos que, como en su momento Juan Andrés Ramírez, quien
continúa siendo nuestro principal referente, encarnó ese viento renovador
absolutamente imprescindible para que nuestro querido Partido se mantuviera
vigente como propuesta válida para los uruguayos, hoy encontramos en Jorge
Larrañaga un nuevo abanderado que continúe con esa transformación tan
necesaria.
Es
cierto que este grupo político mantuvo con nuestro candidato diferencias
políticas que nunca ocultamos. ¿ Pero no es acaso lo
que en definitiva hace a la esencia de un buen blanco el “marcar” con
independencia de criterios cada una de nuestras opiniones ? Nuestro Partido
nunca se caracterizó por ser un grupo de unanimidades; jamás tuvimos un “Gran
Hermano” orwelliano que nos activara y desactivara a
voluntad cuando expresamos lo que sentimos. Eso se lo dejamos a otros. A los
que apostaron todos sus boletos a favorito y hoy ven con una mezcla de susto y
sorpresa que el viejo Tordillo de Oribe, Saravia,
Herrera y Wilson está entrando a la recta final con resto de sobra. Y es que el
“favorito” es “penquero” y ya ha demostrado, junto a
su jockey, que las grandes distancias no
le calzan y los errores abundan.
Desde
estas páginas les decimos a los “gancheros”, a los que jugaron a favorito, que
empiecen a romper los boletos porque lo único que le van a poder ver al Partido
Nacional cuando triunfe en las próximas elecciones va a ser la espalda.