El péndulo de la campana, un juego peligroso

 

“Juguemos al filo de la navaja”, esta premisa, oriunda tal vez de algún lanzador de cuchillos en tiempos inmemoriales de Circo y Ferias pueblerinas, enmarca un concepto al cual el nuevo Gobierno nos está acostumbrando. Embanderados, o pretendiendo embanderarse con la constitucionalidad, evocando incansablemente al carácter de inconstitucional de hechos, actos y obras de todas las administraciones pasadas y de la vida pública de correligionarios y personalidades de otras colectividades, el Encuentro Progresista - Frente Amplio – Nueva Mayoría (resumamos FA), hoy hace caso omiso y juega al filo de esta constitucionalidad.

 

Asistimos hace solo horas a una arenga política en un acto público que pretendió disfrazarse de Consejo de Ministros. Si me merece un gratificante sentimiento el que autoridades nacionales acudan a mi querido Interior, también me invade un sentimiento de haber sido burlado y me despierta el enojo el ver como se me pretende tratar de tonto (por guardar la cortesía).

 

Nadie discute que el hecho en si puede revestir una connotación interesante de mirar al Interior, pero bajo ningún concepto es inventar la rueda ya que nuestros correligionarios blancos nacieron a la vida política atendiendo el Interior del país y conocen cada cuchilla desde los tiempos mismos de Oribe, Aparicio y el que fue uno de los mejores Ministros de Ganadería, Wilson Ferreira Aldunate. Que no se nos pinte esto como un acto de solemnidad y plena Democracia aplicada por que carece de cualquier calificativo aparte de haber sido una mera reunión de personas político partidarias, por que en ningún momento se desvistieron de sus camisetas para ponerse en camisa de gente del Gobierno de todos los uruguayos.

 

Sin dudas hubiera despertado menos enojos si se nos hubiera presentado el evento como un simple acto político, al cual el FA tiene pleno derecho de realizar y de reunir a sus figuras, a excepción de las autoridades electas del nuevo gobierno.

 

Y es aquí donde se me viene a la memoria el Artículo 77 de la Constitución:

 4º) Los magistrados judiciales, los miembros del Tribunal de lo Contencioso Administrativo y del Tribunal de Cuentas, los Directores de los entes autónomos y de los servicios descentralizados, los militares en actividad, cualquiera sea su grado, y los funcionarios policiales de cualquier categoría, deberán abstenerse, bajo pena de destitución e inhabilitación de dos a diez años para ocupar cualquier empleo público, de formar parte de comisiones o clubes políticos, de suscribir manifiesto de partido, autorizar el uso de su nombre y, en general ejecutar cualquier otro acto público o privado de carácter político, salvo el voto.

5º) El Presidente de la República y los miembros de la Corte Electoral no podrán formar parte de comisiones o clubes políticos, ni actuar en los organismos directivos de los partidos, ni intervenir en ninguna forma en la propaganda política de carácter electoral;

 

Me nace la suspicacia de plantearme también, si el Gobierno electo tomará los recaudos necesarios en los cierres de campaña de las elecciones Municipales, en las que muchas ya anuncian la presencia de personas públicas inhabilitadas para participar de tales actos políticos. ¿O es que la ley y la Constitución son banderas de la oposición pero no son aplicables cuando cruzo la vereda?

 

No solo se juega al filo de la constitucionalidad, sino que se juega al olvido o la ignorancia del pueblo, del votante, del gobernado y como le gusta decir al FA, “del soberano”. Hoy el Gobierno electo continúa girando y trata de robar ropajes ajenos para tratar de pintarse en la cara colores que no les son propios, así por ejemplo el Vicepresidente de la República hizo una declaración tratando de aleccionar a la oposición sobre el carácter “social demócrata” del nuevo Gobierno, declaración poco feliz y seguramente que el Presidente Vázquez hoy no sabe como salir del paso si la prensa lo consultara al respecto. Dice la “Declaración de Principios” del Partido Socialista del Uruguay (al que pertenece el Presidente):

Nuestras definiciones nos llevan a distinguirnos tanto respecto a la socialdemocracia (…), en la medida en que las mismas no han sido perspectivas de superación real del capitalismo

Vale la aclaración que por supuesto el Gobierno no es Democrático, sino que como bien lo dijo el Pepe, usan la Democracia como un instrumento manipulable para llegar a su real cometido y sistema político, leamos otro pasaje de la Declaración de Principios del Partido Socialista del Uruguay: “(…)las libertades democráticas, junto a la profundización de las formas e instituciones de la democracia directa, son imprescindibles para avanzar hacia el gobierno y para realizar desde él los cambios estructurales encaminados al socialismo.

 

Y seguimos jugando, hace días nada más, sobre los hechos de público conocimiento, de la muerte de Juan Pablo II y ahora la asunción del nuevo Papa, el Gobierno se mostró muy reticente a tomar acciones más protocolares y de respeto para con un estado soberano como lo es El Vaticano, y no necesito investigar mucho para saber los motivos, Lenin le decía a su amigo Gorki, en carta personal de diciembre de 1913: “Dios es el enemigo personal de la sociedad comunista”. Más allá de ser Uruguay un estado laico, merecía acciones más claras de respeto, así también sobre los dichos de “Voces del Frente” sobre los cuales el Gobierno, y más propiamente dicho la Presidencia del Frente Amplio no ha hecho aclaración alguna si esas “voces” representan la posición del FA o no.

 

Hablando de voces, se sigue tentando la suerte y el destino de este magnífico país que es Uruguay. Se están levantando voces  desde sindicatos y sectores de la izquierda para nacionalizar la banca y la salud, dos puntos presentes en todas las plataformas reivindicativas desde que tengo memoria en los actos de la izquierda y el PIT-CNT. Más allá de ser una postura anclada en el tiempo y que ha sumergido a países del primer mundo en pobreza y miseria endémica, me pregunto si el siguiente paso no será un proyecto de ley para incorporar a nuestra Constitución el artículo 18 de la Constitución cubana: “Artículo 18.- (...) Se prohíbe el arrendamiento, la aparcería, los prestamos hipotecarios y cualquier acto que implique gravamen o cesión a particulares de los derechos emanados de la propiedad (...)”. Yo me pregunto también, ¿estará de acuerdo el Presidente en nacionalizar su clínica?, ¿Cómo le explica al Sr. Oscar Magurno que nacionalizarán La Española?.

 

Por último no puedo sino referirme al Plan de Emergencia, un programa de asistencialismo de connotaciones políticas en pro de las elecciones pasadas, modalidad que el mismo FA criticó, aludiendo que el asistencialismo no es forma de atender la pobreza. Coincidimos en que lo que hay que proveer a los ciudadanos son oportunidades de trabajo, crecimiento personal y condiciones de vida que permitan la autorrealización, que podemos brindar asistencia en contextos críticos y puntualmente, es una realidad, pero orquestar un sistema organizacional de remuneraciones por un tiempo indeterminado, es importar el “estilo K” de la Argentina, allá lo sabe bien, hoy no pueden contener los reclamos de quienes en organizaciones piqueteras paralizan provincias enteras por atrasos en los “salarios” (?) a los desocupados y familias carenciadas.

 

No hay desarrollo social sin educación y trabajo, no caigamos en el simplismo de “no le demos pescado y enseñémosle a pescar” por que tampoco es tan simple, pero no hagamos demagogia.

 

Resulta plausible la idea, pero para nada es una solución, pues cuando el dinero del Plan de Emergencia se termine, la situación de las personas asistidas no habrá cambiado si no se la provee de herramientas apropiadas para salir adelante. Por supuesto no olvidamos que nadie sabe, ni el mismo Gobierno, de qué se trata el Plan de Emergencia, no sabemos el Plan de Operaciones previsto, la logística del mismo, los recursos humanos y materiales. Para contestar estas incógnitas el Gobierno se escuda diciendo que aun se están relevando la cantidad de personas destinatarias, número que tampoco se sabe aun cuando el día miércoles 27 la Ministra de Desarrollo Social, Sra. Marina Arismendi, en entrevista en los informativos centrales de TV, anunciada la nota como “finalmente están las cifras”, declaraba (leyendo) que eran 200.000 persona o 250.000 y termina diciendo: “me animo a decir 300.000”.

 

Hablemos claro, no se le puede decir al Partido Nacional como atacar la pobreza, históricamente supimos como afrontar el desafío, y más cercano en el tiempo, cuando el Partido Nacional fue Gobierno, aumentó un 25% el ingreso real de los hogares de menores ingresos, 100% de aumento del presupuesto para la Educación, 100% de aumento del presupuesto para la Salud,  37% de aumento real de las pasividades, 65% de reducción del déficit fiscal, y por si fuera poco quitamos cargas tan pesadas como el 29% de reducción de la tarifa real de los teléfonos, 31% de rebaja en el precio real de los combustibles y 20% de reducción de la tarifa real de electricidad.

 

Este juego de hamaca, yendo sin claridad hacia un lado u otro, y como el péndulo del campanario, toca un lado de la campana pero de inmediato toca el lado contrario, se hizo moneda corriente desde la asunción misma del Gobierno, diríamos más, desde antes de la misma.

 

Se torna confuso el accionar de la autoridades, tratando de conformar sus fuerzas vivas como los sindicatos y tratando desesperadamente de cumplir promesas, ya no al pueblo, sino a sus actores y grupos que dieron un fuerte apoyo con un cheque y pagarés que decían: “páguese el 1º de marzo”.

 

Viene a mi memoria el Mayo del 68, cuando aquellos jóvenes en tierras lejanas al Uruguay, comprendieron que para cambiar no hace falta solamente la intención y ni siquiera el lograr haber sido elegidos para llevar adelante esos cambios, con total sinceridad y grandeza, a sus cortos años, pintaron en las paredes de la ciudad la frase: “Si no sabes dónde vas, terminarás en otra parte”.

 

Jorge Afonso