Poca
importancia le dan los montevideanos a la elección
para intendente y ediles del próximo domingo 8 de mayo. La explicación de esa
indiferencia se da por el costado de que, lamentablemente, el frente amplio es
favorito, y su inexpresivo candidato parece tener seguro el despacho de 18 de
julio y ejido para los próximos cinco años.
Sin
embargo, es bueno que reflexionemos sobre algunas señales que están empezando a producirse. De acuerdo a
las encuestas de opinión, el oficialismo de la izquierda, va camino a su peor
performance electoral de los últimos veinte años. En todo caso, si superan el
cincuenta por ciento de los votos, no será por mucho que lo hagan. Parece que
su luz empieza a languidecer. Es que el desgaste del gobierno no es de
exclusividad del plano nacional. También se siente en el departamento de
Montevideo, donde especialmente
El
caos administrativo, la inoperancia para atender los problemas estructurales, y
un más que notorio estilo político clientelista, han
empezado a horadar la piedra del populismo. Es que paciencia tenemos todos,
pero todos estamos expuestos a que, algún día, se nos termine.
Esta
es una buena oportunidad. Para consolidar las alternativas a esta pésima
expresión de desgobierno que ya empieza a llegar a su fin. Pensando en el
mediano plazo, esta es una buena oportunidad. No la desaprovechemos.
Resulta
de primordial importancia que además de fortalecer a nuestro partido accedamos
a posiciones de poder en la junta departamental con gente del joven, para lo
que los invito, más que a seguir un buen jingle, a revisar quienes son los
candidatos con chance
de ser “ elegibles “.
Vamos
a no dejar pasar esta buena oportunidad, que
poco a poco, se empieza a ver la luz.