Oposición tarea pendiente

 

Nadie puede dudar de realidades tan palpables e incontrastables, como el escenario tan singular que la fuerza política que asumiera el gobierno en el actual período presenta, con un fuerte contenido opositor dentro mismo de sus filas, lo que le dificulta su accionar, y que solo el tiempo podrá decir hasta que punto incide o incidirá en la labor de gobierno, una vez que se torne mensurable su gestión.

 

Lo que no es muy común, es que el partido que triunfa en una contienda electoral, con el margen de aceptación que se registrara en las últimas elecciones,  otorgándole mayorías importantes que factibilizarían una facilidad de movimiento político en lo referido a aprobar proyectos largamente acariciados, y agilitando todos los asuntos que fueron en su momento priorizados y estampados en su programa de gobierno, no lo pueda  llevar adelante, por lo menos con la fluidez factible, en virtud de permanentes trabas y encontronazos, así como encendidas críticas protagonizadas por propios personeros del gobierno, que dudan entre apoyar sin dilaciones las iniciativas que se presentan  provenientes de su equipo de gobierno, o en mantenerse fieles a su predica de siempre por más que ahora la realidad los obligue a ser más cautos porque la responsabilidad de gobernar y administrar es totalmente suya, y ya no se trata de decir que no simplemente para proponer a cambio soluciones con mucho contenido demagógico.

 

Este panorama era previsible si se visualiza la conformación de la fuerza que hoy se encuentra en el poder, que tiene en sus distintas vertientes percepciones totalmente opuestas de un modelo de país serio y responsable.

 

Esta constatación real e indiscutible, es lo que provoca estos “desencuentros progresistas “, que perturban y dificultan la acción de gobierno. Pero en definitiva este es un problema de ellos, que deberán afrontar y tratar de solucionar o disimular lo mejor que puedan y sus desavenencias se lo permitan.

 

Pero a su vez este escenario, tiene connotaciones que afectan también a la oposición natural de los partidos que en la definición electoral se opusieron al actual gobierno, con propuestas diferentes que los enfrenta radicalmente por concepción  y por convicción, y particularmente esta  problemática abarca, -desde mi óptica-, al Partido Nacional, que deberá buscar un posicionamiento inteligente que propenda a una oposición firme, responsable, seria, enérgica cuando la situación lo demande, y coherente con sus históricos e irrenunciables  principios, lo que redundará indefectiblemente en afirmar un perfil de “bloque blanco”, que en consonancia con “al país todo, al gobierno lo que se merezca”, le permita recuperar su caudal de simpatizantes perdido transitoriamente. 

 

Nadia Menéndez