Un Canciller sin brújula

 

Nuestro querido novel gobierno nos ha querido enseñar desde el primer día, que para asumir los cargos hay que ser idóneos, pero se olvidó explicar aquella vieja frase haz lo que yo digo más no lo que yo hago.

 

El ejemplo de la falta de indoneidad para desempeñar el cargo, es el del canciller Gargano, no tiene ni la más mínima idea de cómo llevar adecuadamente y diplomáticamente sus negociaciones, no conoce un ápice del manejo para con el complicado MERCOSUR, se ha olvidado que nuestros queridos hermanos argentinos han querido, a través de la historia, detentar una especie de paternalimo y que nuestros vecinos brasileños nos aman tanto que sus abrazos nos dejan sin aire.

 

Por si fuera poco se pretende consultar a nivel MERCOSUR un acuerdo de naturaleza bilateral, del cual se han manejado antecedentes de similar naturaleza, tan es así que Argentina y Chile ya lo tiene firmado, Brasil no lo necesita (por razones obvias) y de Paraguay poco y nada se sabe, pero que lo tengan bien claro, si Paraguay decide acordar con EEUU ustedes creen que nos va a consultar.

 

Yo me pregunto que pretende el Sr. Canciller al demorar la aprobación de un Tratado cuyo objetivo son las inversiones, pulmotor necesario para que la economía se reactive y genere empleos, y como si fuera poco en estos momentos a nivel de balanza comercial con Uruguay, EEUU tiene un papel más que importante llevándose el primer lugar.

 

Que pensaría Ud. de un Canciller que pone en riesgo el futuro en materia de inversiones y generación de riqueza, que pensaría Ud. de un gobierno de necios y creídos que con el síndrome de la banda se consideran amos y señores de la verdad.

 

En momentos como estos recuerdo la divisa del Saravia “Por mi Patria” y si recuerdo los mejores Cancilleres de nuestro país,  llego a la conclusión de siempre el Partido Nacional, el nacionalismo ante todo, protector de las instituciones y de la soberanía.

 

Si de algo podemos estar tranquilos los blancos es que le hemos dado, con acierto y con errores, los mejores hombres y con ellos sus idoneidades para el bien de la patria, respetando las instituciones, defendiendo la soberanía y todo en el marco de la libertad por las que hombres como Saravia nos enseñaron a pelear.

 

Nicolás Orrico