El
concepto del subsidio tiene variadas interpretaciones según a que se lo
destine.
Puede
ser simplemente una dadiva ó puede tener un fin que trascienda el subsidio en
sí, ó puede ser una mezcla de ambos.
El
Frente Amplio con su enfoque populista, desde sus primeros pasos en el
ejercicio del poder en la I.M.M., lo utilizó como dineros a fondo perdido;
ejemplo de ello fue el subsidio al boleto, que solo sirvió para apuntalar las
economías de las cooperativas de transporte (afines a su ideología política)
que se encontraban desfinanciadas y que cuando el usuario baja del omnibus se
tiró, como el boleto mismo.
Ahora
desde el Poder Ejecutivo, la filosofía del conglomerado de izquierda , sigue
siendo la misma. El ingreso ciudadano es poco más que una limosna y por
supuesto no aspira a generar ó modificar ninguna condición que a mediano ó
largo plazo cambie la realidad a la que atiende. El tema de los productores de
caña de azúcar de Artigas discurre por similares caminos, con la escenografia
de la producción y el entorno social, pero tampoco esto tiene algún futuro,
dado que dicha producción no tiene ventajas comparativas de ningún tipo y el
único efecto es que los uruguayos paguemos el azúcar más caro o generemos un
hipotético combustible alternativo que ni en Brasil ha sido exitoso.
Este
es el enfoque del subsidio del Gobierno: darlo por darlo, sin que genere nada a
cambio.
Otra
cosa es lo que el Partido Nacional a desarrollado desde su prédica y desde su
acción, claro ejemplo de ello es la Ley Forestal, ejemplo de un subsidio
constructivo que hoy genera P.B.I., inversiones y puestos de trabajo,
desarrollado en el gobierno nacionalista.
El
Estado apostó en el caso de la madera, a no tener ciertos ingresos o hasta
pérdidas por cierto tiempo con la perspectiva de generar a futuro mayores
recaudaciones .
¿Cuales
podrían ser hoy, que el subsidio a la madera toca a su fin, los destinos de
esos ingresos no percibidos?
Por
ejemplo: subsidiar el biodisel, que es una producción legítima., con ventajas
comparativas en la región y que generaría volúmenes y escala que dicho emprendimiento necesitaría. Además
produciría una alternativa energética y
no dependiente de los combustibles fósiles que hoy no poseemos y nos condiciona
como País.
La energía eólica podría ser otro
destinatario claro de un subsidio, generar las condiciones financieras para las
inversiones necesarias gravando ínfimamente el kilowat generado por
procedimientos tradicionales, para
equiparar el costo del KW eólico con el KW de petróleo o gas, situación que a
juzgar por la evolución del precio del crudo en poco tiempo se emparejaría o
hasta cambiaría de signo.
Estos
dos ejemplos, además de generar mano de obra directa e indirecta y puestos de
trabajo estables a futuro, modificarían la matriz energética que en el Uruguay
es petróleo de pendiente y amortizar el déficit de generación que hoy tenemos y
dando un perfil ecológico a la misma. Estos serían subsidios conducentes.
Como
estas propuestas, seguramente han de haber muchas más, en las que el subsidio
sea una herramienta a futuro para generar trabajo y bienestar para los
uruguayos, sería cuestión de ponerle un poco de empeño a la cosa.
El Encuentro Progresista,
seguramente sigue con el esquema que los subsidios estatales son pan para hoy y
hambre para mañana, esperemos que el ejercicio del poder tenga un efecto
pedagógico en quienes ostentan el poder y los uruguayos podamos disfrutar de
los beneficios reales de los subsidios.
Agustin Cobas