MENÚ DE OPCIONES

 

En toda democracia, los gobiernos son los principales responsables de elegir los temas a discutir y resolver, y, cuando se tiene la mayoría parlamentaria para aprobar todo tipo de leyes, la iniciativa es casi privativa de la administración.

No es que los demás no juguemos, pero nuestra capacidad de determinar cual va a ser la agenda, está fuertemente limitada por las circunstancias. Quedamos casi exclusivamente con el rol de ser controladores de las acciones del gobierno.

 

Uruguay tiene distintos tipos de problemas a atacar que se pueden resumir en la necesidad de generar actividad económica y trabajo; atender los problemas de pobreza e indigencia de una significativa parte de su población, así como procurar revisar algunos asuntos estructurales vinculados a la calidad de vida de los habitantes, como la seguridad, la salud y la educación.

 

El gobierno se equivoca al elegir del menú de opciones.

 

Las cuestiones que hoy están en la opinión pública y en la agenda del gobierno, son otras.

 

Hace siete meses que el Presidente de la República y todo el gobierno, han instalado el tema de los desaparecidos como la principal prioridad en la agenda nacional.

 

Sin abrir juicio sobre la justicia del planteo, lo más criticable del mismo es la intensidad y la recurrencia que se le ha dado. Hoy no existe asunto más importante para el gobierno que el encontrar los restos de los desaparecidos. Esto no es bueno.

 

En discusión deberían estar otros asuntos. El colectivo: políticos, periodistas y ciudadanos en general, deberíamos estar analizando otras cosas que los comentarios infelices de algún jerarca respecto de los militares o los resultados del día de los antropólogos en el batallón 14.

 

El mundo anda por otro lado .Y a otra velocidad.

 

Mientras,  sigue sin votarse el tratado de protección de inversiones con los Estados Unidos.

 

No solo no avanzamos. En términos relativos, retrocedemos. Los demás andan a la velocidad de un jet y nosotros seguimos  en carreta.

 

Un vergonzoso presupuesto quinquenal propuesto crea más de diez mil cargos de funcionarios públicos, 35 cargos de confianza política, politiza el servicio exterior, genera más gasto, y  entorpece el crecimiento y el desarrollo económico.

 

El Gobierno elige el menú, y se viene equivocando feo.

 

Desde la oposición tenemos la obligación, no solo de controlar sino también de denunciar.

 

En eso estamos.

 

Alvaro Alonso