EL PESO DE
LOS SALARIOS EN EL PRESUPUESTO MUNICIPAL
El 15 de febrero
de 1990 marcó un punto de inflexión en la situación política de nuestro país y
particularmente de los montevideanos. Con el acceso del Frente Amplio al
gobierno de la capital del país se ponía fin al bipartidismo en el Uruguay, y
la expectativa estaba centrada en el desempeño de la izquierda al frente de la
Intendencia Municipal de Montevideo y la forma en la cual iba a administrar a
la mitad del país.
Hoy día, a más
de 13 años de iniciarse el mandato del Frente Amplio, estamos en condiciones de hacer una
evaluación sobre la gestión comunal de los gobiernos de Tabaré
Vázquez y Mariano Arana.
Uno de los aspectos más llamativos y que más perjuicio ha causado a las finanzas municipales ha sido la política salarial y de beneficios directos que han obtenido los funcionarios municipales, en detrimento de las obras y servicios que se brindan a la población.
Asimismo no
podemos descuidar el incremento explosivo de los tributos en la ciudad que
llevó a cuadruplicar el presupuesto municipal.
Estos actos de
gobierno llevados a cabo por la administración frenteamplista
nos permite afirmar que en Montevideo hay hijos y entenados.
Uno de las
primeras medidas tomadas por el Dr. Tabaré Vázquez
fue la reducción de la jornada laboral de 8 a 6 horas diarias sin rebaja de
sueldos, lo que de por sí supone un aumento salarial considerable.
Pero esta medida
supuso un desajuste en el funcionamiento interno, por lo cual se debió apelar
al mecanismo de las horas extras para suplir los horarios que quedaban sin una
debida atención.
Los últimos
datos de la Intendencia Municipal de Montevideo indican que se pagan 82.000
horas extras por mes, existiendo casos donde las horas extras superan la
jornada laboral de 6 horas.
De todas formas
ningún montevideano podrá explicar que esto redunde en una mejor atención al
contribuyente, elemento éste que ha sido objeto de críticas permanentes a la
hora de evaluar la gestión municipal por parte de los vecinos.
Uno de los índices
que mejor permitían evaluar los salarios es su comparación con el Índice de
Precios al Consumo (IPC), y en este aspecto los funcionarios municipales han
tenido un incremento permanente en términos de salario real. Tal como lo indica
la gráfica los sueldos de la IMM están por encima del IPC.

Esta situación ha llevado a que el
presupuesto municipal tenga una carga cada vez más pesada en el rubro
retribuciones personales que pasó del 45% del presupuesto municipal en el año
1999, al 58% que ostenta en el día de hoy.
Dicha variación
hace que el porcentaje de inversiones que al inicio de la administración
Vázquez suponía un 28% del total, hoy no llegue al 10%.
La estructura
presupuestal que tiene la Intendencia Municipal de Montevideo (58% retribuciones
personales, 29% gastos de funcionamiento y 9.77% inversiones) hace que en
momentos de crisis los únicos componentes que pueden variar con facilidad sean
las inversiones y en menor grado los gastos de funcionamiento, con el
resentimiento que significa en las obras y servicios que los contribuyentes
debemos reclamar como contrapartida al pago de impuestos.
No podemos
desconocer que la actual crisis económica (una de las peores que le ha tocado
vivir al Uruguay) ha calado hondo en todos los sectores de actividad y en los
uruguayos en su conjunto. Pero quienes han sufrido en mayor medida han sido los
asalariados, a través de la rebaja de sueldos, la pérdida del poder adquisitivo
y en muchos casos el seguro de paro o el despido. No ha sido esta la situación
de los funcionarios municipales.
La siguiente
gráfica, que integra el Informe anual 2001 del Sistema de Recursos Humanos de
la Intendencia Municipal de Montevideo nos muestra los promedios por grado en
la escala funcional.

Esta gráfica
concuerda con las declaraciones de la Directora del Departamento de Recursos
Humanos y Materiales de la IMM, Hyara Rodríguez ante
la Junta Departamental de Montevideo en el sentido de que “ningún funcionario
municipal percibe menos de $10.000 por mes”.
La situación de
los salarios en la Intendencia Municipal de Montevideo debería ser motivo de
orgullo para los montevideanos, si no fuera por las consecuencias que ha tenido
en el incremento de los tributos y el decaimiento permanente de las
inversiones, que actualmente comprometen el patrimonio que la ciudad construyó
durante casi tres siglos.
La
administración comunal se ha transformado en un verdadero comité de base, donde
a la vieja usanza del clientelismo político existen 108 cargos de particular
confianza, y se promueve a nivel administrativo a lo más obsecuentes aún sin
respetar la carrera funcional.
Desde que iniciamos esta administración estamos bregando por un cambio en la estructura del presupuesto municipal. Le hemos manifestado nuestra preocupación al intendente Arana porque con la actual distribución lo único que se genera es un proceso de inacción en el que el único perjudicado es el vecino.
Martín Fernández