URUGUAY DUELE

 

 

Hace unos días, en un número del semanario Brecha en donde se analiza en profundidad la realidad del pueblo cubano y la situación suscitada con los fusilamientos de quienes secuestraron un barco de turistas con la intención de llegar a los Estados Unidos, el escritor uruguayo Eduardo Galeano escribía un artículo titulado “Cuba duele”. El problema de su análisis y por ende de su “dolor”, radica en el hecho de que su pena es provocada por el régimen cubano y por el rumbo que ha tomado ( ¿es que alguna vez tuvo otro? ) en estos últimos tiempos que lo ha llevado a tomar estas drásticas determinaciones. Lo que Galeano parece olvidar es que en primer término de lo que estamos hablando es de vidas humanas que se han ultrajado y de familias que han sido quebradas con pérdidas irreparables e inconmensurables. Este debería ser el primer motivo de dolor de cada uno de los integrantes del género humano que ve como sus congéneres mueren en un paredón o en un campo de batalla; en Cuba o en Irak.

 

Igualmente no resulta sorpresivo el esquema de razonamiento mencionado. La sociedad uruguaya atraviesa una de las peores crisis de su historia. Y no me refiero a la económica ni a la política. Hago referencia a la “madre” de todas ellas: el Uruguay atraviesa una profunda crisis de valores. Los pilares morales de nuestra sociedad están profundamente socavados y lo más grave es que parece  que no nos hemos percatado o que no nos importa.

 

En su audición de CX 26, el Diputado Raúl Sendic haciendo alusión a lo acontecido en Cuba, expresó lo siguiente: “ Apoyamos absolutamente todas las medidas del gobierno de Fidel Castro. Respaldamos firmemente esas medidas porque estamos convencidos de que no hay otra forma de parar el terrorismo dirigido desde el Departamento de Estado (...). Sabemos que los cubanos no desean situaciones como estas, pero que no hay otra forma de frenarlas si no es con medidas ejemplarizantes y duras, que de alguna manera ahorren vidas.” ¿ Qué opinarán los familiares de las personas muertas sobre la monstruosa tesis de Sendic?

 

La Cámara de Representantes sesionó la pasada semana tratando la situación cubana y los legisladores del Frente Amplio se retiraron de sala. ¿Acaso es necesario que se discuta una aberración antidemocrática como la cubana en un país que se enorgullece de su institucionalidad, de su rica historia de libertad y de quienes murieron por forjarla? No nos estamos dando cuenta que ponemos en tela de juicio derechos que se encuentran consagrados en nuestra Constitución como la vida, la libertad y la opinión y que deberían ser “mimados”  con el mayor de los esmeros.

 

En el verano del año 2002 el PIT-CNT realizó su marcha a Punta del Este la que finalizó con un acto en donde el principal orador fue Juan Castillo. La culminación, el climax del mismo, en un alarde de inteligencia, ingenio y especialmente de propuestas para mejorar la situación de los trabajadores del Uruguay, consistió en hacerle un gesto obsceno al Presidente de la República. ¿Cuántos años de cárcel, en el mejor de los casos, debería purgar Castillo, miembro del Partido Comunista y defensor a ultranza del régimen cubano, si le hiciera el mismo gesto a Fidel Castro? Probablemente unos ciento cincuenta a trabajos forzados.

 

 

 

 

Se nos puede decir que los procedimientos empleados por Fidel están previstos en la Constitución cubana. Decimos que el juntar firmas para convocar a elecciones  también estaba previsto en la Carta Magna de Cuba y sin embargo quienes impulsaron el mecanismo en la isla se encuentran presos con condenas que solo pueden ser admisibles para el peor de los asesinos.

 

Se nos dice que en los Estados Unidos se condena también a muerte y no se hace tanta alharaca del tema. Decimos que condenamos cualquier atropello a la vida humana pero si algo se puede decir en defensa del sistema jurídico de Estados Unidos es que le brinda al reo todas las garantías de un debido proceso, con sucesivas instancias de apelación y defensa, presupuestos que en este caso es evidente no se han dado.

 

Las situaciones y opiniones descriptas, deberían rebelar a cualquier habitante de este país. A Galeano le debería de doler mucho más Uruguay que Cuba. Cualquier manifestación de poder que socave al ser humano debería provocarnos repugnancia y sin embargo hay uruguayos que simpatizan con Fidel e incomprensiblemente son aquellos que sufrieron en carne propia la falta de libertad, la censura, el exilio ( que por supuesto no fueron a Cuba ), la tortura y hasta la muerte de algún familiar y amigo por el simple hecho de opinar distinto.

 

Este semanario debe necesariamente tener como norte al ser humano. Su defensa permanente frente a la injusticia y la mezquindad. Con el firme pensamiento de que los valores se defienden, en la coincidencia o la discrepancia, con nuestras convicciones sinceras sin teñirlas de conveniencias políticas o electorales. Este es, desde hoy, el compromiso que asumimos.

 

Alfredo Susena