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Días pasados nos enteramos por la prensa, que desde el edificio Libertad y su página web se publicarían editoriales que expresarían la opinión oficial de la Institución Presidencia de la República  y del Presidente Vázquez, pero curiosamente se hizo la salvedad de que no llevarían firma.

 

El primero de estos comunicados salió en defensa del IRPF, los fallos de inconstitucionalidad del mismo y las jubilaciones “privilegiadas”. Por supuesto con el clásico enfoque de buenos y malos, al que nos tiene acostumbrado el Presidente de todos los Uruguayos.

 

Es gravísimo institucionalmente el usar la estructura del Estado para ensalzar los supuestos logros de la administración de turno, pero aún más cuando esto se hace desde la Primer Magistratura y en nombre de la Institución Presidencia de la República.

 

Hemos visto también más de una vez al ex ministro Mujica, despacharse contra los medios de difusión con su acostumbrado vocabulario soez y como no podía ser de otra manera, el abanderado de la izquierda, el Señor Presidente, también criticando la actuación de la prensa cuando no le era favorable.

 

Esto no es casualidad detrás subyace un concepto de totalitarismo que indudablemente proviene de las ideas que predominan en el conglomerado de gobierno, empezando desde el Partido Comunista y su dictadura del proletariado hasta llegar al MPP y la lucha armada. Todas manifestaciones de imposición de las ideas y no del libre juego de las mismas. Indudablemente estas concepciones han permeado los estamentos del Frente Amplio, hasta mostrarnos de a donde son capaces de llegar con tal de obtener sus logros políticos.

 

Pero esto no termina acá.

 

El año pasado escuchamos al encargado de los medios de comunicación de ANTEL, decir sin ningún miramiento, que aquellos medios de prensa que opinaran en contrario de las políticas del ente de las telecomunicaciones, se verían afectados por el retiro de la publicidad del mismo. Amenaza lisa y llana desde el Estado a la prensa de este País.

 

¿Alguien vio en el peor momento del 2002, al Presidente Batlle arremeter contra la prensa y eso que desde todos los medios un día si y otro también, se patentizaba la crisis por la que pasaba el Uruguay y las responsabilidades políticas de ello? Ahí hubo valores cívicos arraigados y no soberbia despechada.

 

La libertad de prensa se manifiesta con hechos y conductas, no con declaraciones o expresiones rimbombantes.

 

Hasta acá el tema ideológico, ahora el mal uso de los recursos generados por los uruguayos en manos sus administradores que si bien es más mundano y menos dañino a futuro no deja de ser alarmante..

 

La Intendencia Municipal de Montevideo tiene el máximo galardón en malgastar los dineros públicos, eso no es noticia; el perfil del presupuesto municipal, donde solo se destina a obras menos del 20% de lo recaudado, lo hace patente.

 

No conformes con eso, tenemos que ver avisos en la televisión, la radio y la cartelería pública, donde con toda modestia las autoridades municipales de la capital, nos explican todo lo que han hecho por el Departamento. Lo que no explican es porque gastan cientos de miles de dólares en propaganda, en vez de invertirlo aunque más no sea en ampliar el alumbrado o suprimir algún basural endémico.

 

No creo que en el presupuesto participativo ningún vecino haya puesto de gastar millonadas en publicidad oficial y auto bombo.

 

En los ministerios existen publicaciones hechas en precioso papel, que todos los meses se amontonan en sus mostradores sin que a ningún uruguayo le interese que dicen. ¿Qué dicen? Lo bien que están haciendo las cosas desde el gobierno del Frente Amplio, lo que no dicen es cuantos cuadernos podría tener la escuela pública, con todo ese papel malgastado.

 

Esto conciudadanos, es lo que hoy nos ofrece el progresismo en referencia a los medios, una conducta desenfadada hacia las instituciones, un avasallamiento de la libertad de prensa y el gasto innecesario de los recursos públicos en publicidad oficial.

 

Esperemos que estas cosas empiecen a quedar claras para los uruguayos y cuando llegue el momento de elegir quienes conduzcan los destinos nacionales, vean también quienes menoscaban solapadamente el sistema que los orientales nos hemos dado para gobernarnos y por ende la democracia. 

 

 

 

Javier Sala