Ciudad hostil

 

No solo de política vive el hombre, si se me permite la licencia poética, por eso utilizaremos este espacio de opinión para tratar un tema que hace a la vida cotidiana de quien suscribe y muchos otros, que quizás sirva para poner en consideración de los que verdaderamente se ocupan del asunto  en la búsqueda  de cambiar una realidad por demás indiferente para el resto de la sociedad, esa es al menos nuestra sensación sobre el particular.

 

Nos referimos a las muchas trabas arquitectónicas que debemos superar día a día todos aquellos que tenemos algún tipo de dificultad en el desplazamiento al circular por nuestra ciudad.

 

Quien haya tenido la oportunidad de pasar por la Plaza Independencia habrá visto señalizaciones y carteles, señalando que se está trabajando para superar estas barreras de carácter edilicio a las que hacíamos referencia,  cosa que nos parece sumamente positiva, pero por lo visto la citada reforma que busca en teoría la igualdad por llamarlo de alguna forma parece que se agota en la instalación de rampas para quienes utilizan sillas de ruedas.  

 

Si bien esto es algo loable se están olvidando de todos aquellos que deben utilizar muletas, bastones, bastones canadienses, y la lista puede seguir.

 

Tan solo basta con pararse enfrente de cualquier edificio sea este privado o público para percatarse de cuantas dificultades ofrecen para su acceso a todos aquellos que por una u otra razón no caminan de forma normal.

 

Algo tan simple como una baranda es algo casi imposible de encontrar, cuando este simple elemento solucionaría muchos de estos problemas.

 

 Pongamos tan solo un ejemplo, la escalera de la universidad, tiene unos escalones enormes, y ningún lugar donde agarrarse lo que hace imposible la entrada por la puerta principal de manera cómoda y segura a todo aquel que se desplaza de manera distinta.

 

En oportunidad de plantear este problema, las autoridades sostuvieron que no podían hacer nada ya que por razones arquitectónicas era imposible realizar algún tipo de modificación en la fachada o dentro del mismo local, como son las escaleras que están en el hall de acceso.

 

O sea que el pedido quedo en la nada, y hay que seguir subiendo las escaleras al mejor estilo hombre araña, porque no queda otra que tomarse esto con mucho humor.

 

Bromas aparte lo que busca este artículo es tratar un tema que parece menor pero es muy importante para la mucha gente que vive esta realidad cotidianamente.

 

Para tratar de comprender esto haremos algo, dejemos por un momento de lado a todo aquel que por un problema de nacimiento padece alguna dificultad, o sea tomemos que por la fuerza de las circunstancias ya está adaptado a la ciudad en que vive, aunque debemos tener presente que esto no siempre es así.

 

Pensemos en aquel cuya realidad cambió abruptamente de un día para otro, por un accidente, una operación etc. que debe de ahora en más enfrentar nuevos obstáculos, y donde se va a dar de cara con una ciudad hostil que no esta preparada para hacerle más sencilla su reinserción en la sociedad.

 

Si bien esto puede ser considerado como algo  menor, no perdamos de vista cuan importante es para toda persona ser tratado igual a los demás, y aunque parezca mentira el hecho de poder subir una escalera, o a un ómnibus sin problemas lo es.

 

Sería bueno de una vez por todas que tomáramos en cuenta que las grandes cosas de la vida están en los pequeños detalles, y actuáramos en consecuencia.

 

Carlos D Aguirre