MISIONES DE PAZ

 

En estos días está en debate el tema de las misiones de paz en el marco de las Naciones Unidas.

Al respecto de este tipo de misiones en la conclusión de enfrentamientos bélicos, el Uruguay tiene una larga trayectoria que comienza con el conflicto del Chaco Boreal entre Paraguay y Bolivia; luego de la Segunda Guerra Mundial con la creación de las Naciones Unidas está vocación de paz se vio acrecentada y afianzada desarrollando tareas en los más recónditos lugares del globo como ser Pakistán y Angola.

Con estas actuaciones, el Uruguay se ganó en el marco de la ONU una sólida reputación en este tipo de misiones, lo que hizo que frecuentemente sea llamado para desempeñarlas.

Las misiones de paz que desempeña Uruguay, no solo tienen carácter castrense sino también civil: los cuerpos de ingenieros están a cargo del manejo de aeropuertos, técnicos de la O.S.E. instalan usinas de agua potable con tecnología uruguaya para la población civil, se prestan servicios de ayuda  en distribución de víveres y medicamento, etc.

Ahora, ¿por qué está hoy en tela de juicio la participación de tropas uruguayas en estas misiones?, por la razón de las condiciones en que dichos efectivos realizan esa labor en el Congo.

El marco hasta la fecha es el determinado por el art. 6º de la Naciones Unidas y hoy está planteado el cambio al art. 7º.

¿Cuál es la diferencia entre un artículo y otro?

En términos sencillos, el artículo 6º permite a las tropas desplegadas en misión de paz abrir fuego únicamente en defensa propia, en defensa de los civiles que busquen amparo en instalaciones de ONU, en defensa de estas instalaciones ó en defensa de los delegados de las Naciones Unidas, es decir mantener la paz; el art. 7º les permite la iniciativa armada para imponer la paz.

La cuestión planteada entonces es el riesgo que corren los efectivos uruguayos, sin ningún lugar a dudas peor armados que las facciones en guerra civil en el Congo, estos son los principales argumentos entre otros, de quienes sostienen el retiro de nuestros contingentes.

Quienes sostienen la permanencia, esgrimen que en esta particular situación del cambio de escenario, si el Uruguay retira sus efectivos frente a los riesgos militares planteados, dejaría de ser tenido en cuenta por Naciones Unidas para posteriores misiones, tirando por la borda toda la trayectoria adquirida en ese aspecto y que forma parte del acerbo de la tan reconocida actuación uruguaya a nivel internacional. A título de comentario, el gobierno populista de Lula en Brasil, está generosamente dispuesto a ocupar nuestro lugar si nos retiramos del Congo.

Otro argumento más mundano es que se perderían ingresos anuales para el País, en el entorno de U$S 20.000.000, y los ingresos  particulares de cada uno de los efectivos que les permiten en el Uruguay generar un pequeño capital y que para el personal de tropa es muy importante.

Se maneja también de que los militares tienen incorporado a su profesión el riesgo, y como tales llegada la eventualidad del mismo deben asumirlo, pero  manejan asimismo estadísticas de la ONU de que el número de bajas de las misiones  en el marco del art. 6º han sido históricamente mayores que las del art. 7º, dado que en los eventuales oponentes el conocimiento de la disponibilidad de la iniciativa en el uso de la fuerza, oficia como un inhibidor muy efectivo.

En mi opinión, en este tema se plantea la disyuntiva entre el interés general: la prosecución de la paz, el mantenimiento de una  política internacional a nivel país y los beneficios en que esto redunda y por otro el interés individual: la vida humana.

El problema no parece fácil, si se dejan de lado los planteos generales parece que la vida de un militar uruguayo parecería ser el valor supremo a mantener, pero frente a la vida de miles de inocentes víctimas civiles de un conflicto bélico la decisión no parece muy fácil.

Los argumentos indudablemente no se acaban acá, hay muchos y muy complejos, desde la vigencia de las Naciones Unidas y sus misiones de paz luego del conflicto de Irak, hasta la “Aldea Global” y la responsabilidad de los países en ese nuevo marco de globalización.

La discusión está planteada y es bueno que los uruguayos estemos informados y tomemos posición sobre el tema. Esto es lo que pretende lograr este artículo

 

 

Arq. Gustavo Barrios