EL TRANSPORTE COLECTIVO

 

 

Quién conduce un vehículo, sea automóvil, camión, ómnibus o un carro, debería saber, cuál es su límite. También debería saber lo que transporta.

No es lo mismo transportar cargas fijas, que transportar líquidos, animales, o seres humanos. En el caso del transporte colectivo de pasajeros, algunos conductores, deberían pensar que en el autobús que ellos están conduciendo viajan niños, ancianos,  señoras embarazadas, personas con dificultad para mantenerse en pie y también jóvenes que pueden ir frecuentemente asidos a los pasamanos.

Muchos de esos conductores, quizás, acostumbrados a aquellos viejos Aclos y Leyland lerdos y perezosos, no han tomado el pulso a estos Volvos de gran torque  y potencia. No vamos a detenernos a explicar, cual si fuera una clase, lo que es torsión y lo que es potencia. Si no nos vamos a detener, brevemente, a explicar algo sobre inercia. ¿Que es inercia?  Según Newton: “Si un cuerpo está en reposo permanecerá en reposo; si está en movimiento seguirá trasladándose en línea recta y con velocidad constante, salvo si interviene alguna fuerza exterior.” Debido a ello, cuándo un ómnibus arranca bruscamente los pasajeros se sienten oprimidos contra el respaldo de sus asientos. Por el contrario, si este vehículo frena violentamente, tienden a seguir en el mismo sentido y terminarán contra el parabrisas. Como resultado de este desconocimiento, cuándo el conductor pisa violentamente el acelerador, -creyendo que todavía conducen el viejo Aclo- dejan el tendal de pasajeros por el piso del ómnibus. Hay pasajeros, que ya han tomado debida cuenta de tales conductores, y se cuidan de asirse con las manos. El otro problema es cuándo conductor y guarda se ponen a conversar y el primero se distrae en el tránsito teniendo, más de una vez, que frenar violentamente para evitar llevarse a alguien por delante.  Algunas compañías de transporte se han quejado por la caída en la venta de boletos. ¿No se han puesto a pensar que el servicio que brindan puede ser deficiente?  En lo personal, para no ser torturados, hemos optado por caminar. Viajar en ómnibus ruidoso, sucio, maloliente e incómodo no nos resulta grato. Muchos de estos ómnibus funcionan sin silenciados, lo cuál los haría pasible de multas. Pero las autoridades no se dan por enteradas, o están omisas funcionalmente hablando. Aparte de no tener silenciador, muchos de ellos tienen la carrocería floja, ventanillas sueltas, vidrios de ventanillas desajustadas, etc. dando lugar a un ruidaje infernal, lo cuál convierte el viaje en un tormento.  Otras veces la radio a todo volumen. Entre el ruido del motor, carrocería y ventanillas flojas y la radio encendida; hemos medido hasta 90 decibeles. Es el tormento de Sísifo, puesto que hay que ir y volver. A todo esto agreguémosle el hecho que algunos –pocos por suerte- vehículos en que los humos se filtran hacia el interior del mismo, asfixiando a los torturados pasajeros. Pero la tortura no acaba así nomás. Otro tormento es la suspensión de estos elementos de Transporte de Pasajeros. Se supone, que la suspensión de cualquier vehículo debe mantener las ruedas en una adecuada relación entre éste y el camino sin que las irregularidades del pavimento, o camino, se transmitan al pasajero. Para lograr esto es necesario contar con el auxilio de buenos amortiguadores. ¿Cuál es la función del amortiguador? Esencialmente cumple dos funciones:  1° Seguridad. 2° Comodidad. Cuando una rueda, en cualquier vehículo, golpea contra una saliente del camino,  impulsa la rueda hacia arriba.  Al ir hacia arriba comprime el espiral o resorte de la suspensión.  Cuando se comprime este resorte o el espiral, absorbe parte de la energía impidiendo que se transmita al chasis y de éste al asiento del pasajero como una sacudida o un golpe desde abajo. Puestos los asientos ya no son como los de antes, mullidos, sino de plástico duro, el pasajero siente que lo golpean desde abajo.  Una vez que el espiral ha llegado a su límite libera la energía acumulada regresando a su largo original, y al hacerle fuerza al neumático contra el pavimento golpeándolo.  Al golpear el neumático rebota contra el camino volviendo a comprimir el espiral o resorte.  Así podríamos seguir indefinidamente o hasta que el vehículo se detenga.  Cuándo un neumático rebota pierde contacto con el camino y, debido a ello, un conductor puede llegar a perder el control del vehículo. ¿Cuántos de los accidentes actuales serán causados por amortiguadores en malas condiciones?  Cualquier vehículo, automóvil, camión, ómnibus, etc., solo puede ser controlado cuándo sus neumáticos están en contacto con el camino.  A fin de que los neumáticos no pierdan contacto con el camino es que se colocan los amortiguadores.  Los amortiguadores tienen como finalidad cortar las oscilaciones y rebotes, manteniendo los neumáticos pegados al camino.  Esta es la parte de seguridad. También tienen como finalidad, al evitar los botes y rebotes que los mismos se transmitan al chasis y al asiento del pasajero, asiendo el viaje más mullido al resultar la marcha más suave. Más comodidad para el pasajero que, al fin y al cabo, es quién paga por el viaje y la postrer quién paga el sueldo de todos los funcionarios involucrados.

 

Prof. Eustaquio Gadea Díaz.

Ex. Inspector de Educación Técnica