El tiempo dirá
Si
alguna cosa debe ser difícil de limitar es la capacidad de asombro, sobretodo cuando hablamos del Uruguay progresista en el
que estamos viviendo, y en particular de algunos ministros del actual gobierno.
En
esta oportunidad nos referiremos en particular al inefable canciller quien
hemos denominado “Huracán “porque devasta todo lo que toca.
Sabido
es que su gestión ha sido por demás cuestionada por ineficiente y errática
calificativos por demás generosos para con el jefe de nuestra diplomacia claro
está.
Si
bien puede a esta altura resultar repetitivo vale recordar que nuestras relaciones
bilaterales con
No
debemos olvidar que este gobierno tuvo la brillante idea de rechazar la
propuesta de nuestro principal comprador de realizar un tratado de libre
comercio nos referimos a los EEUU nada más ni nada menos, seguramente motivado por su odio arcaico al capitalismo, y
tratando de caer simpáticos a los gobiernos populistas de la región que
claramente nos han dado la espalda.
Ya
a esta altura es de no creer que desde la cancillería no se hayan dado cuenta
que los países no se mueven en base a posibles afinidades ideológicas, sino por
el imperio de los intereses que le son comunes y circunstanciales al mismo
tiempo, pero como hemos dicho en otras oportunidades no podemos pedirle” Peras
al olmo”.
Solo
hemos hecho un pequeño racconto de algunos hechos que demuestran la impericia
de quienes manejan el relacionamiento de nuestro país
con el mundo, pero créanme que hemos sido por demás benevolentes, por dos
razones, no son el objeto central de este artículo, y estamos acotados por el
espacio para poder escribir.
Parecería
poco serio que alguien sostuviera a viva voz luego de lo descrito en los
párrafos anteriores que el Uruguay esta recomponiendo sus relaciones
internacionales luego de 30 años de decadencia de estas y donde hasta la
asunción de este gobierno no se había hecho nada.
Palabras
más palabras menos este es el concepto que vertió a la prensa el canciller Gargano en oportunidad de ser consultado sobre su posible,
y cada vez más necesario alejamiento del cargo.
La
verdad asombrarse después de estas declaraciones es poco sinceramente el
referido secretario de estado no parece saber donde está parado, y lo que es
mucho peor no parece tener una gota de autocrítica.
Mucho
me temo que con actitudes así por mal camino vamos, sobretodo cuando hablamos
de temas tan cruciales como el relacionamiento
internacional, esperemos que quienes toman hoy las decisiones se den cuenta del daño que le están
haciendo a nuestro país, el tiempo dirá.
Carlos D Aguirre