CUESTION DE ACTITUD

 

La debilidad humana se manifiesta en los políticos de distintas maneras.

 

La más usual es la de la exageración de la estima. Es que por el tipo de actividad, en la que se está expuesto a la notoriedad, uno se la puede creer.

 

Ayuda para esto que normalmente los círculos más inmediatos de  los políticos están muchas veces sanamente contaminados de fuertes relaciones de tipo personal.

 

Ese síndrome puede ser administrado, especialmente porque un buen baño de humildad viene de vez en cuando y normalmente aparece en forma espontánea, por hechos fortuitos, no administrables.

 

Hay otra debilidad que resulta  más dañina: la de la búsqueda de el poder por si mismo, no como instrumento sino como alimento de una opción de vida. El poder por el poder.

 

Esta debilidad también se enfrenta a la realidad de vez en cuando. Sobre todo en los sistemas democráticos donde hay determinado grado de alternancia en el poder, como se da en nuestro país.

 

Pero la más peligrosa de las debilidades es la de la satisfacción de intereses personales y económicos.

 

En términos más o menos modernos, estamos hablando de tráfico de influencias.

 

Es esta sin duda la más dañina de las debilidades reseñadas.

 

Se da cuando, con cierta cuota de poder, el político lo usa para su beneficio personal, pecuniario, para en definitiva, ser más rico en dinero.

 

Una característica que tienen  estas debilidades es que les son comunes a todos los partidos políticos, a todas las ideologías y a todas las naciones.

 

Es que sucede que generalmente el estímulo ya está organizado.

 

Para que haya corrupción, no solo tiene que haber corrompibles, sino especialmente, corruptores.

 

El tema es tener el valor ético y la moral para saber alejar ese tipo de tentaciones.

 

En el actual gobierno, se vienen sucediendo, de una y otra manera distintas denuncias sobre personas y actos de la administración.

 

Cabe señalar lo que se da en la Intendencia de Maldonado, donde se han verificado más de una irregularidad de dimensiones considerables.

 

Lo de los casinos Municipales y la Dirección Nacional de Casinos, es notorio, al menos en lo que hace a las vinculaciones que se verifican entre jerarcas y contratantes con esas dependencias.

 

Y cual frutilla de la torta, en los últimos días, aparece el poco explicable episodio de la participación del hermano y secretario del Vicepresidente de la República en una licitación de compra de armamento del ejército.

 

Sin sacar conclusiones, aunque tenemos las nuestras, lo más peligroso de todo esto es la actitud del gobierno.

 

En todos los casos se adoptó una postura de denostación de la denuncia y defensa de los denunciados.

 

Se cierran filas y se respalda a los involucrados.

 

Eso han hecho en estos casos, nada menos que el Ministro de Economía, el VicePresidente de la República y el propio Presidente Vázquez.

 

El peor error es el de no querer ver.

 

De no querer mirar.

 

O, peor aun, el de querer mirar para el costado.

 

En definitiva, se trata solo de una cuestión de actitud.

 

 Alvaro Alonso