Fintas progresistas

 

 

1.-Los primeros coletazos con respecto a la Reforma Tributaria, (con un sin fin de reclamaciones de inconstitucionalidad pendientes), así como los derivados del pésimo manejo del conflicto en la Salud, sumados a la tremenda carestía desatada a contrapelo de las aseveraciones de Astori y compañía, la inseguridad que sigue campeando sin que surjan esperanzas al menos de combatirla, han puesto a la fuerza que nos gobierna en delicada situación frente a la población y a sus votantes. El affaire de los Casinos, y tantos otros casos con semejanzas de procedimientos que se pueden calificar como mínimo de irregulares, han hecho caer el velo de pureza que se había autoadjudicado la izquierda desde la oposición, provocando el natural desencanto de sus simpatizantes en primera instancia, y el firme rechazo de sus oponentes ideológicos.

 

 

2.-Bastó que tomara estado público, los primeros índices de desconformidad “pesados” con la actuación del gobierno, para que desde sus tiendas surgieran un sin fin de “inquietudes”,”iniciativas”,”nuevas propuestas”,o “posturas”, para tratar de desviar la atención de la problemática en la que a consecuencia de su desgobierno se encuentran inmersos.

 

 

3.-Así sale a la palestra desde un cargo netamente técnico, -como es el que ocupa Rubio-, con propuestas de reformas a la Constitución, blandiendo la pancarta del voto epistolar, y otras iniciativas menores, pero todas tendientes a “arrimar agua para el molino progresista”, que poco a poco comienza a dar muestras de “sequía”, al tiempo que con intención velada se agrega a la eventual disputa candidaturial , intentando “despolarizar” la lucha Astori-Mujica, colocando a la Vertiente en igualdad de aspiraciones futuras que el MPP y Asamblea, más allá de su menor representatividad reflejada en la aceptación popular.

 

4.-Algunas consideraciones al respecto:

  

A. En cuanto a su afán por anular el balotaje, queda muy claro que no es más que el manotazo del ahogado, y una clara muestra de debilidad ante la perspectiva electoral próxima. Es evidente que no se repetirá la votación que les permitiera la victoria en primera vuelta, y por tanto sus posibilidades se reducen notoriamente.

  

B. En relación al voto epistolar, que no es más que “una” modalidad del voto de quienes no residen en el país, no es más que otro burdo intento de digitar de algún modo más votos para su fuerza política, en un procedimiento que no presenta los requisitos de transparencia que tradicionalmente han pautado los procesos electorales uruguayos. Más allá de la precaria y coyuntural conveniencia, de recibir los votos de no residentes en un plano de igualdad de los votantes del país, que presupone tal iniciativa, ¡ no es para nada justo! que quienes optaron, -por la razón que fuera-, por radicarse en otra tierra, tengan la opción de definir quien regirá a los uruguayos que aquí viven, pagan sus impuestos y “sufren” al gobierno electo en forma cotidiana y continua. Por otra parte  siempre vinculado a tal iniciativa, y afirmando la oposición a tal planteo, cabría preguntarse lo que hubiera sucedido en las “elecciones cubanas” propuestas por Fidel, de haber aceptado el voto epistolar de la diáspora cubana.

 

No solamente son importantes los derechos que asisten a cualquier ciudadano oriental, sea éste residente en el país o no, también existen obligaciones- en todo caso- que deben ser igualitarias para todos. Si se encontrara la fórmula de igualar a los denominados integrantes del Departamento 20, con los ciudadanos que desarrollan sus vidas y proyectos en el país, y pudiera exigírseles que compartieran las “verdes y maduras”, se estaría en condiciones de estudiar el mejor procedimiento electoral para incluirlos en el padrón. Mientras tanto que sigan aportando al engrandecimiento de otras naciones, que por otra parte son las que las cobijan y facilitan su desarrollo personal, familiar, profesional, laboral, etc.   

 

                                VIVA LOS BLANCOS

 

Nadia Menéndez