Caballo de Troya

 

 

En la pasada edición de COMPROMISO, el Diputado Álvaro Alonso editorializó con propiedad, sobre la presunta reforma constitucional propuesta por el Director de la O.P.P., Enrique Rubio y al respecto queremos complementar un poco los conceptos vertidos en esa oportunidad, a la luz de algunos hechos posteriores.

 

La primera consideración es, que sería mejor que el Director de la Oficina de Presupuesto y Planeamiento se dedicara a buscar soluciones desde las competencias de su repartición, solucionando los reclamos de los médicos de Salud Pública, tanto en sus paupérrimos salarios en relación a la responsabilidad que tienen (nada más ni nada menos que la vida de los pacientes) y a las pésimas condiciones de trabajo que ponen en riesgo la salud de los uruguayos en los hospitales públicos, por falta de inversión y planeamiento, área de competencia sin equívoco  de quien hoy se afana más en otros menesteres como hipotéticas reformas constitucionales, que en las obligaciones  inherentes a su cargo.

 

El sacarse cartel para posicionarse en la interna frenteamplista, debe esperar un poco frente a estos temas mucho más trascendentes, pero como habíamos pronosticado en otro artículo, los propios “compañeros” salieron a cortarle la cabeza.

 

A lo que Vázquez parece que no está en carrera (digo parece, por que varias veces expresó que no iba a ser candidato a nada y ya ven, hoy es presidente), la perrada se alborota y los mordiscos y tarascones serán cosa de todos los días en la jauría frenteamplista.

 

A sus camaradas, Rubio les quitó revoluciones diciendo que sería discutido en la Mesa Política del Frente y era tema para el próximo año y no para hoy. La pregunta cantada es ¿por qué lo planteó ahora? Le salió mal la movida y ahora recula con elegancia, esa es la respuesta.

 

A las críticas de fuera de sus tiendas, el hombre de la Vertiente respondió que la oposición le tenía miedo al voto de la gente. Esto no resiste el menor análisis, pues todas las modificaciones que el ex senador planteó, obedecen al miedo propio a perder las próximas elecciones por el voto de esa misma gente de la que dice tienen temor los otros y buscar una constitución a medida, para permanecer en el poder. El ladrón piensa que son todos de su condición.

 

Medidas planteadas:

 

Voto epistolar, para que los voten los que están afuera, que no sufren el desgobierno de la izquierda y se enteran poco, mal y tarde de los desaguisados que esta hace en el País.

 

 

 

 

 

Reelección presidencial, por que una cosa es el Frente con el mesianismo de Vázquez y otra sin él, amén de las trifulcas internas que se generarán deteriorando la ya menoscabada imagen de partido y no colcha de retazos, del progresismo.

 

Derogación del balotaje, única forma que tienen de poder ganar con la esmirriada  mayoría simple que van a tener en las próximas elecciones; no hablan que este sistema es el que da garantías para acuerdos programáticos antes de la segunda vuelta, afianzando las líneas de conducción política del nuevo gobierno; solo importa ganar, no que el País salga institucional y políticamente fortalecido luego de esa segunda vuelta. Igual abrazarse con culebras o tragar sapos ¿verdad Pepe?

 

Otra cosa que Rubio y el resto de la izquierda vernácula debería tener presente, es que la Constitución es un cuerpo legal que debe dar garantías y certezas legales en lo macro y como tal no debe cambiarse según las conveniencias del momento, la Constitución es estructural no coyuntural, pero para el progresismo todo debe hacerse en aras de sus intereses y el resto que se acomode como pueda.

 

Por último, lo que más nos llamó la atención y nos preocupó fue que el Vicepresidente de la República se despachó contra la inamovilidad del funcionario público, tema que sin lugar a dudas es muy simpático al común de la gente, que a primera vista ve en ello un privilegio innecesario y no una salvaguarda de los derechos de un trabajador que de otra forma se vería preso de los vaivenes de los partidos en el gobierno. Si no pregunten  a los empleados de la actual administración, las presiones que están recibiendo por no ser amanuenses del partido en el poder.

 

Este cambio propuesto por Nin obliga a una reforma constitucional.

 

¿Cuál es nuestra interpretación de estas tesituras? que el Frente Amplio va a poner  temas que son atractivos al electorado como zanahoria por delante del burro en la reforma y en el resto de las modificaciones constitucionales, pasarán desapercibidas aquellas tendientes a apañar los intereses electorales de la izquierda para permanecer en el poder.

 

Estamos convencidos de que si el río suena, señal que agua trae y la reforma constitucional va a ser planteada, más tarde o más temprano, no ven otra salida frente a la debacle electoral que saben va a venir, no se les ocurre como solución corregir el rumbo errático, con marchas y contramarchas de este Gobierno falto de oficio, que está perjudicando a todos y que nos dejará un futuro oscuro y conflictivo a todos los uruguayos y para quien sea el próximo conductor de los destinos nacionales. Menuda tarea va a tener por delante el siguiente presidente para corregir el rumbo de los dislates de hoy.

 

La reforma frentista será un Caballo de Troya, en primera instancia no parecerá peligroso, pero en sus entrañas será portador de sorpresas poco agradables a los ciudadanos.

 

Pero igual festejen uruguayos, festejen que falta menos.

 

Javier Sala